Vida Eterna (II)

Vía costarricense

Johnny Soto Zúñiga

Johnny Soto

Escribo esta segunda parte sobre un tema fundamental del ser humano, luego de venir reflexionando a raíz del fallecimiento de mi querida Madre que me dio vida en este mundo. Es cuando uno hace una introspección sobre que somos, a que venimos, hacia donde vamos después de la muerte. Son muchos los pensamientos y sentimientos que atraviesan por la mente, es un acto de autoconciencia, y todo el proceso de aprendizaje que Dios nos permite para comprender y tratar de descifrar la verdad de los hechos; siendo una conexión indisoluble entre cuerpo, mente y espíritu. En esta oportunidad trataremos el tema del alma que se considera la parte inmaterial del ser humano, y que la ciencia no la estudia o analiza.

Lo fundamental es creer que una vez pasado el ser humano de la vida terrenal como primera fase a la segunda fase espiritual e inmortal tras la muerte de la persona. El concepto de alma proviene del latín ánima y del griego psyché, siendo una porción divina. No tendría sentido nacer en este mundo, y que se termine la vida con la muerte terrenal; es definitivo que la vida es inmortal; ya que Dios nos crea de manera permanente; por lo tanto sobrevive al cuerpo. Se dice que el espíritu es el alma racional, proviene del latín spiritus que significa “respiro” del aire, o también en griego como “aliento”. Lo importante es que se refiere a un ser inmaterial. También se ha indicado que el espíritu es considerado universal y el alma es individual.

El alma no tiene una dimensión alguna de espacio o tamaño, pero si tiene presencia en el cuerpo del ser humano a manera integral, no en partes, es decir los diversos órganos corporales expresan facultades diferentes, pero no es un alma diferente, o parte de ella, sino parte de su composición; el alma es entera; avanzamos hacia la luz divina, que nos será revelada después de la muerte corporal, son “los mundos superiores”. Esta es nuestra esperanza que Dios nos otorgue y proteja con su luz y vitalidad y seguir viviendo eternamente; y no dejarnos que volvamos “a la nada” antes de ser creados en la vida terrenal a través de la fusión divina entre el hombre y la mujer; que aparte de darnos cuerpo, viene implícito el espíritu y el alma en cada ser humano.

Coincidimos con los maestros jasídicos en que: “Percibimos nuestro mundo como material y burdo únicamente porque perseguimos metas vacías y deseos físicos. No obstante, si discernimos y nos adherimos a la dulzura y amabilidad de la luz de Dios, y a la práctica constante de los mitzvot, se demuestra que este mundo es bueno y valioso. Porque entonces, en todos los lugares, uno no ve otra cosa más que la dulzura y la amabilidad de las energías vitales del Creador, alabado sea su Nombre. Tal como está escrito, “Tú das vida a todo”; “Tú llenas y rodeas los mundos”. En todos los lugares uno puede comulgar con el Creador del mundo, “porque no hay lugar que esté libre de él”. Así, el mundo entero no es otra cosa que un portal y una puerta para percibir a Dios y estar en comunión con Él.” (Todo es Dios. J.Michaelson. Pág.244)

En Génesis 1:23-2:13 de la Biblia: 26 Y Dios pasó a decir: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, según nuestra semejanza, y tengan ellos en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y los animales domésticos y toda la tierra y todo animal moviente que se mueve sobre la tierra. 27 Y Dios procedió a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó, macho y hembra los creó. 28 Además, los bendijo Dios y les dijo Dios: “Sean fructíferos y háganse muchos y llenen la tierra y sojúzguenla, y tengan en sujeción los peces del mar y las criaturas voladoras de los cielos y toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra.” “7 Y Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente.

Finalmente, transcribo la oración de San Agustín que entregamos en la misa de novenario de mi madre: “Si me amas. No llores si me amas…Si conocieras el don de Dios y lo que es el cielo…Si pudieras oír el cántico de los ángeles y verme en medio de ellos…Si por un instante pudieras contemplar como yo la belleza ante la cual las bellezas palidecen…Créeme. Cuando llegue el día que Dios ha fijado y conoce, y tu alma venga a este cielo en el que te ha precedido la mía…Ese día volverás a verme.

Sentirás que te sigo amando, que te amé y encontrarás mi corazón con todas sus ternuras purificadas. Volverás a verme en transfiguración, en éxtasis feliz. Ya no esperando la muerte, sino avanzando contigo, que te llevaré de la mano por los senderos nuevos de luz y de vida. Enjuga tu llanto y no llores si me amas.” Amén y Shalom…


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