Después de Gaza, todo será permitido

Línea Internacional

Guadi Calvo

Líbano

¿Quiénes son los libaneses, quiénes los iraníes y quiénes todos nosotros, para no merecer la suerte de Gaza? A estos nos precipitamos, por no haber detenido al sionismo antes de que emerja de su huevo.

Ahora para todo es demasiado tarde y todo queda demasiado lejos. Bajo los restos de Gaza, ha sido enterrada la condición humana, y aquella entelequia que se dio a llamar alguna vez el Derecho Internacional.

¿Por qué entonces espantarnos como matronas de barrio cuando Estados Unidos bombardea a sabiendas una escuela y mata a 170 niñas, sin que nadie diga agua va? Haya continuado asesinando junto a sus socios sionistas a miles de civiles en Irán, en Líbano y en Gaza. Destruyendo no solo instalaciones militares, sino también infraestructura básica para la subsistencia humana como plantas potabilizadoras, usinas eléctricas, laboratorios médicos y hospitales, con todo lo que hay adentro.

Trump no había terminado de aceptar la oferta pakistaní, sobre la tregua de dos semanas, para sentarse de inmediato a negociar con Irán en Islamabad, cuando la aviación judía profundizaba sus operaciones en el sur de Líbano, con la misma intención que lo hace en Palestina desde hace casi ochenta años, y que, a partir del 8 de octubre de 2023, ya sin freno ninguno, martiriza Gaza en búsqueda de la solución final: El genocidio o el desplazamiento forzoso de los gazaties, para finalmente imponer ese evangelio, que combina supremacismo con expansionismo.

En este contexto, queda preguntarse por qué Teherán aceptó viajar a Islamabad. Ellos sin duda conocerán las razones para sentarse una vez más en una nueva ronda de negociaciones con Washington: A pesar de que ya en dos oportunidades cayó en la misma emboscada: Recordemos que estaban en pleno desarrollo las discusiones cuando, como siempre, Israel atacó arteramente dando inicio a la guerra de los 12 días y lo mismo sucedió en esta última oportunidad el pasado 28 de febrero.

¿Fue una necesidad estratégica la de Teherán? para ordenar su frente interno, hacer un cálculo de daños, reestructurar sus las líneas de producción y abastecimientos de drones y misiles. ¿O quizás consideró que con ese gesto al “mundo” se mostraba dispuesto a encontrar una solución pacífica al conflicto que ya tiene 47 años? También existe la posibilidad de haber cedido a las presiones de Beijing, que fue quien redactó el comunicado firmado por el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif.

No importan los porqués; el resultado de Islamabad, en términos turf, era una fija. Trump mandó a negociar la paz a Jared Kushner o Steve Witkoff, los mismos personajes que, junto a Benjamín Netanyahu, lo envolvieron con el cuento de que la Operación Furia Épica era una cuestión de dos o tres días. Al team sionista se sumó el vicepresidente J.D. Vance, a pesar de que desde un primer momento no estuvo de acuerdo con la guerra y se mantuvo haciendo contorsiones durante estos 45 días, al igual que muchos en la Casablanca y el Pentágono, para expresar en público su verdadera opinión. Y obediente se sometió a las órdenes de la foca gangosa, sabiendo que todo iba a ser abortado en las dos cumbres anteriores.

Tras las 21 horas de conversaciones entre Vance (monitoreado constantemente por teléfono por Netanyahu), además de las 11 veces que debió atender los llamados de la Casablanca, se llegó a lo esperado. La nada.

Frente a la delegación persa que encabezaban el presidente del Parlamento, Mohammad Ghalibaf, el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, y otras autoridades de primera línea del gobierno, que fueron con planteos concretos: mantener el control sobre Ormuz, con derecho a cobrar peaje y decidiendo quién entra y quién sale del Golfo Pérsico. Además de continuar con su proyecto nuclear, el levantamiento de sanciones económicas y la devolución de los activos retenidos por bancos occidentales desde hace décadas.

Estados Unidos solo se presentó para ganar tiempo, sin saber bien cuáles eran sus propias pretensiones. Para la llegada de la delegación de Vance a la capital pakistaní, Trump se pretendía compartir los peajes con Irán; frente a su negativa iraní, entonces decidió que sería él quien bloquearía al bloqueo persa, en un juego constante de cambio de sombrero que habría confundido a los hermanos Marx.

Si vis pacem, para bellum

No habrá paz en Medio Oriente, no importa a qué punto lleguen ahora las negociaciones que se iniciaron en Washington este martes 14, entre dos entelequias muy difíciles de describir: Líbano e Israel, donde participará Marco Rubio, el secretario de Estado norteamericano.

Sin la presencia de Hezbollah en esa mesa a la que de plano ha rechazado sentarse en ella, todo será inútil. Porque este grupo es el verdadero poder en Líbano, y son ellos quienes han impedido, ya no ahora, sino en 2006, que el ente sionista anexe su país como lo ha hecho con Palestina.

El número de muertos que los ataques judíos han generado en Líbano, solo desde octubre del 2023 hasta ahora, aunque es una cifra prácticamente imposible de reconstruir, puede ser nunca menor a unas 15 mil personas, más de tres mil solo en el fin de semana previo a la ronda fracasada de Islamabad. Los ataques desde el comienzo de esta guerra en Líbano han provocado además un desplazamiento de más de un millón de personas.

Más allá de que sean alcanzados los deseos de Joseph Aoun, el presidente libanés, de un alto el fuego, todos saben que esos objetivos, como siempre, tienen fecha de vencimiento, y apenas Tel Aviv se sienta mínimamente repuesta de los graves daños que la acción coordinada de Hezbollah e Irán han provocado como nunca antes al enclave sionista, estos volverán a atacar con toda la fuerza disponible. Por lo que su pretensión de desarmar a Hezbollah es imposible de aceptar, porque es la milicia chiita quien puede sostener la existencia del Líbano.

Es por ello que Hezbollah no accederá a lo que se acuerde en Washington; se mantendrá y en sintonía con Teherán, a la hora de reiniciar la guerra que más temprano que tarde volverá a reactivarse.

Y en previsión de ello es que Naim Qassem, el sucesor de Hassan Nasralah, asesinado en octubre de 2024, como del secretario general de Hezbollah, ha advertido que las negociaciones de Washington son un acto de “sumisión y rendición”.
Las diatribas maximalistas tanto de Benjamín Netanyahu como de su secuaz Donald Trump están muy lejos de llevar calma a la región, sino todo lo contrario.

Con el bloqueo de Ormuz, una vez más Trump se ha subido a un pino del que le será muy difícil bajarse, sin volver a hacer el ridículo, como tanto nos ha acostumbrado. Ya que parece que no hay una respuesta a la pregunta acerca de qué puede suceder si alguna de las embarcaciones que dice Estados Unidos intersectara en el golfo de Omán, yendo o volviendo de Ormuz, son rusas o chinas. ¿Se atreverán a detener a su tripulación e incautar la nave y su carga?

Tanto Moscú como Beijing saben que aceptar algo por el estilo, que de hecho debe ser considerado un acto de guerra, sería enviarle una señal a Trump para que se vuelva a creer ser dueño de la situación y actúe en consecuencia, lo que podría incluir avanzar sobre Irán.
Mientras, Israel continúa amenazando ahora también a Turquía, apoyándose en la creciente cooperación con Grecia y Chipre.

Ankara, que al igual que El Cairo se había mantenido al margen de la guerra, ahora ha sido acusada de tener vínculos con Teherán y sus aliados: Hezbollah, Hamás y los houthies de Yemen, cada vez más cerca de establecer un nuevo bloqueo en el paso de Bab al-Mandeb, que regula el cruce desde el Golfo de Adén al Mar Rojo, lo que, combinado con Ormuz, detonaría la ya muy golpeada economía global.
Recientes declaraciones del ministro turco de Relaciones Exteriores, Hakan Findan, donde explica que Israel no puede existir sin un enemigo: “Después de Irán, buscará designar a Turquía como un nuevo enemigo”. Previendo, obviamente, que para ese momento la OTAN, de la que Turquía es parte, ya se habrá desintegrado o decidirá mirar a otro lado.

El quiebre se generó a partir de las declaraciones del presidente Recep Tayyip Erdoğan, donde acusaba a Israel “de perpetrar un genocidio en Gaza”.

Por lo que el ministro de Defensa sionista, Israel Katz, llamó a Erdoğan “tigre de papel”, reprochándole no haber reaccionado a los supuestos lanzamientos de misiles desde Irán contra su país. Una acción de la que se especula ha sido un ataque de falsa bandera, intentando provocar la reacción de Ankara contra Teherán.

Israel estriba sus provocaciones en su asociación en materia de energía y defensa regional. Por valor de 3 mil millones de euros, para adquirir el sistema de misiles israelíes PULS, para el sistema de defensa griego conocido como “Escudo de Aquiles”. Fidan ha afirmado que la nueva alianza (Israel, Grecia y Chipre) pretende rodear a Turquía.

El ente sionista, más allá de que todavía no sabe cómo saldrá de la guerra con Irán, ya se ha lanzado a desafiar a Turquía, el segundo ejército más numeroso de la OTAN, esperando que lo sigan sus nuevos aliados del Mediterráneo oriental, porque después de Gaza, todo será permitido.

Revise también

ips

La derecha emerge victoriosa en elecciones generales de Perú

13 de abril, 2026 Corresponsal de IPS LIMA – Los candidata derechista Keiko Fujimori ganó …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *