Pensar es en esencia el diálogo honesto, íntimo y silencioso…
Caryl Alonso Jiménez

Es verdad hoy día se pueden proyectar escenarios, calcular rutas e imaginar puntos de llegada… técnica conocida como forecast o pronóstico. Hacerlo comienza con el acto de pensar, producir ideas e imaginar… aunque alguna prospección cotidiana resulta una distracción teatral…
Descartes (1596-1650) expresó aquella potente manera de explicar la existencia humana, “Pienso luego existo” (Cogito ergo sum), en su obra “El recurso del método” (1637), que influyó en el pensamiento que revela la prueba irrefutable del acto de pensar… que por antonomasia es el principio de la búsqueda de certeza… y su ruido semántico indudablemente conecta con el acto abrir la imaginación al futuro.
Y seguramente Howard Gardner (1943), psicólogo que sostiene la teoría de las inteligencias múltiples, destaca las extraordinarias capacidades que se deben desarrollar en los nuevos escenarios de cambio contemporáneo, donde la mente disciplinada, creativa, respetuosa, ética, entre otras es capaz de dominar formas de pensamiento para enfrentar trayectorias y rutas estratégicas en los nuevos contextos de cambio y esas capacidades definitivamente son el futuro…
Ver el futuro es complejo… requiere conocimientos (bagaje cultural), dominio de variables que obliga a la matriz de entornos… que el más brillante de los estrategas militares, Karl von Clausewitz (1780-1831) destacó en, “De la Guerra” (1832), donde aplicó la metodología de tiempo, espacio y fuerza, factores claves para decisiones en el campo de batalla. Que por cierto los Mariscales de Campo en la Guerra del Golfo leyeron en los relatos en “El Retorno a la Antigüedad” (2003), de Robert Kaplan. Hoy todo ese instrumental estratégico es aplicado en escenarios corporativos internacionales, donde todas, absolutamente todas las variables tienen un valor… El talento esta en imaginarlas, combinarlas y producir idead… el resto es distracción…
En el siglo pasado Richard Weaver (1910-1963), en su libro “Las ideas tienen consecuencias” (1948), explora justamente ese extraordinario acto que previene ante el análisis que exige el tiempo, la coyuntura inducida y las implicaciones a partir de fenómenos que no todos pueden observar… por eso no se puede confundir entre el tramitador y el estratega.
Es verdad, guste o no, la marca personal de todo hombre y mujer en el escenario de la historia se mide por la huella de sus decisiones… de sus actos y sus improntas. Que desde el control del carácter hasta la capacidad de armonizar emociones y cálculo en escenarios cambiantes y donde, todo lo que diga y haga… tendrán su alcance e impacto en las consecuencias en el tiempo. Es sabio, otorga bondad y compasión y tendrás la compensación… reparte maldad, y después no extrañes la nocturnidad del acto.
Hannah Arendt (1906-1975), lo explicó bien en esa ruptura con la rutina, pensar es detenerse, es interrumpir las dinámicas de la vida y preguntarse ¿Qué estoy haciendo y qué tan justo es lo que hago y qué consecuencias tiene…?
Su pensamiento fue capaz de cuestionar a quienes son incapaces de dialogar honradamente y con sentido crítico consigo mismo. A tal punto que quien no tenga esa práctica difícilmente podrá sostener un diálogo ético con los demás…
Tener la habilidad de pensar y traducirlo en notas entendibles en visiones presentes y futuras, seguramente tendrá la capacidad de ver su tiempo y su compromiso… y seguramente tendrá la virtud de desmontar la charlatanería de su entorno y construir las olas que convierten ideas en la imagen de futura, pero sobre todo derribar lo obvio, sin dogmas, y hacerlo con la responsabilidad del hoy.
Justamente es allí donde tiene razón Oscar Picardo en su libro “Psiquiatría política” (2026), es justamente por el comportamiento en la escena que la historia anota en las páginas que, para bien o mal, para desgracia o fortuna, estarán en el imaginario colectivo y la ironía lo trae siempre al presente… la historia siempre nos alcanzará…
Por ello seguramente la historia y evolución del comportamiento humano son cada vez más sensibles de ser registrados por la dictadura contemporánea del algoritmo, que lo anota en el Bigdata para la posteridad. Los actos cotidianos quedan registrados en las alarmas mundiales del control de transferencias, registros del cambio de consumo, activos y mensajes. O, decisiones que impactaron a colectividades en agravios de dimensiones geográficas….
Pensar es justamente esa manera cartesiana que distingue y separa la paja del trigo, que se distancia del teatro y la insolencia banal del coloquio… Samuel Beckett (1906-1989), en su libro, “Esperando a Godot” (1982), describe el dramatismo de la esperanza en el diálogo de Vladimir, “… -A veces me pregunto, ¿acaso no anda errante en la interminable noche de los grandes abismos?” ¡Vaya esperanza que se nos hace tan lejana…!
Entonces, ¿Pueden las ideas definir el mapa de futuro? Si, si pueden. Pero no basta con imaginarlo, hay que crearlo y actuar… Pero, ¿Estamos dispuestos hacerlo…?
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