El Escorpión

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Hay verdades que duelen porque tocan el pulso mismo de la vida, y lo que está ocurriendo con la salud pública en Costa Rica ya no es simple incompetencia: es un plan con maña. Como bien lo denunció el diputado José María Villalta, en este país hay asuntos que no admiten improvisación, pero este gobierno decidió convertir el dolor humano en un nicho de negocio y el desmantelamiento del Estado en la alfombra roja para los “chorizos” de siempre.

🏥 La asfixia deliberada: colapso y listas de espera

La fórmula es tan perversa como transparente y opera bajo dos caras de una misma moneda: por un lado, se debilita deliberadamente lo público. Se estrangula financieramente a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) con una deuda estatal monumental que supera los 4,46 billones de colones —de los cuales el 99.9% no tiene ni arreglo de pago—, mientras 1,4 millones de personas penan en listas de espera y miles mueren esperando una cirugía. Y por si fuera poco el descaro, cuando la Comisión de Hacendarios le recorta el 98% a la partida destinada a cubrir a las personas sin capacidad de pago en el presupuesto de 2027, queda claro que la consigna es asfixiar a la institución hasta dejarla rodilla en tierra.

🚑 Emergencias a la medida y ambulancias con dedicatoria

¿Y qué pasa en el espacio que deja ese vaciamiento? Ahí es donde entra la segunda cara del plan: los contratos a la medida, los favores a los amigos del poder y la piñata de la urgencia fingida. Mientras se le niegan 3.300 millones de colones a la benemérita Cruz Roja —forzándola al cierre de sedes en comunidades como San Pablo y San Rafael de Heredia—, el Cuerpo de Bomberos se gasta 6.500 millones en 40 ambulancias mediante un procedimiento de excepción. ¿El resultado? Se excluye a dos empresas nacionales con trayectoria, se ignora una oferta más barata por más de mil millones de colones, y el jugoso contrato va a parar a manos de un único oferente extranjero vinculado al mismo empresario de las cuestionadas tobilleras electrónicas. ¡Una maravilla de la “eficiencia” gubernamental!

⚙️ El manual perfecto de los “chorizos” institucionales

El patrón se repite con la precisión de un reloj suizo: primero se ahoga a las instituciones tradicionales creando una crisis artificial; luego, esa misma urgencia se utiliza como coartada legal para saltarse las licitaciones públicas y adjudicar a dedo; y finalmente, se benefician los proveedores de confianza de la casa. Lo vimos con los aceleradores lineales en la Caja y lo seguimos viendo en cada rincón donde el Estado se repliega para que florezcan los negociados de los allegados.


🦂 El aguijón de hoy:

No nos vengan con cuentos de hadas ni discursos de falsa austeridad. Destruir la salud pública no es un error aislado; es el mecanismo de un modelo que prefiere sacrificar la vida de los ciudadanos en las listas de espera con tal de repartir el pastel entre los de siempre. ¡A este país se le defiende y la salud no se negocia!

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