Entrevista con don Pepe desde la inmortalidad (Parte II): Los confites eran míos

Pepe Figueres

En esta segunda y última entrega de nuestro diálogo exclusivo en la frontera de los tiempos, don José Figueres Ferrer deja de lado el pulso institucional para meter el bisturí en las finanzas públicas, el debate de las redes sociales y el modelo de desarrollo de la Costa Rica de 2026.

Fiel a su pragmatismo irreverente, el artífice de la Segunda República deshace las leyendas urbanas que la mala fe de sus detractores sigue repitiendo como loras, y analiza sin anestesia el polémico proyecto de eurobonos de US$13.500 millones que el Poder Ejecutivo intenta aprobar sin controles en la Asamblea Legislativa. Asimismo, el fundador del Instituto Costarricense de Electricidad (ICE) reacciona con indignación ante el descaro de la red de cuido salarial que hoy sacude a la institución que él mismo concibió bajo una mística de austeridad.

Don Pepe vuelve a caminar los 800 metros desde el Parque Central para medirle las costillas a la realidad nacional.

Don Pepe, hoy en día con el auge de las redes sociales, sus fotos y su legado siguen levantando roncha. Hay un sector que, por incomprensión o por pura mala fe, repite como lora y saca de contexto su famosa frase de “me lo comí en confites” para demeritar su honradez. Aprovechando que lo tenemos aquí, ¿por qué no le aclara a esos bocones de una vez por todas de quién eran esos confites?

—Vea, a mí la estupidez y la mezquindad siempre me dieron una impaciencia espantosa. Ese cuento de los confites es una novela de mala fe que inventaron los periodistas de La Nación en su época y que los tonticos de ahora siguen repitiendo como mantra para no pensar. Las cosas como son: ese proyecto para ayudar a la Sinfónica Juvenil con una finca maderera se financió con fondos privados que me dieron dos amigos estadounidenses y con mi propia plata de La Lucha. ¡Ahí no hubo un solo cinco del erario público! Cuando me vinieron a preguntar con malicia por esa plata privada, les contesté con mi sarcasmo de siempre: “Eso me lo comí en confites”. Claro, el periodista se sintió ridiculizado y armó el escándalo. Pero como decía Mario Echandi: papelitos hablan. Que me demuestren de qué partida del gobierno salió un solo colón. No pueden, porque los confites eran míos. En la Proclama de Santa María de Dota lo dije clarito: contra la incomprensión tenemos razones, pero contra la mala fe… diay, en el 48 teníamos balas, pero hoy les dejamos los documentos para que les caiga la peseta.

Pasemos a la billetera actual del Estado. El Gobierno urge a la Comisión de Hacendarios a dictaminar un proyecto para emitir US$13.500 millones en eurobonos a lo largo de nueve años. El PLN y otras bancadas frenaron la iniciativa porque el Ejecutivo no incluyó controles de transparencia ni indicadores fiscales, alegando que necesitan “libertad de maniobra”. ¿Cómo ve usted este endeudamiento?

—A mí que no me vengan con cuentos de “libertad de maniobra” cuando lo que pretenden es firmar un cheque en blanco a costillas del futuro de los costarricenses. ¡US$13.500 millones es una barbaridad de plata para dejarla al garete de los caprichos y los desatinos del inquilino de turno de la Casa Presidencial! Para salir a pedir prestado afuera, el primer requisito es hablarle al país con la verdad y tener las cuentas claras y el chocolate espeso. Un texto racional y depurado debe garantizar control, transparencia y rendición de cuentas en cada tracto anual de US$1.500 millones. Endeudar al país por nueve años sin indicadores fiscales que amarren ese expediente no es una estrategia económica; es una irresponsabilidad monumental. Liberación Nacional hace muy bien en exigir que se revise ese monto y ese plazo. Con la riqueza nacional no se juega a la ruleta rusa.

Hablando de instituciones que usted fundó, el ICE está en el ojo de la tormenta en este 2026. Se denunció una “red de cuido” donde altos jerarcas se recetaron salarios VIP de hasta 4 millones de colones mensuales, mientras a la base trabajadora se le imponen topes severos. Como creador del ICE, ¿qué siente al ver este panorama?

—¡A mí lo que me da es una cólera que me revuelve la laberintitis y me mareo! Nosotros fundamos el ICE en 1949 no para crear una aristocracia burocrática ni una piñata de gollerías para los amigos del gobernante, sino para llevarle luz y progreso hasta al último campesino en el rincón más alejado de la patria. El ICE nació de la mística, del esfuerzo y de una austeridad sagrada; los camiones de La Lucha decían “por cada árbol que cortamos, sembramos 100”. Que ahora vengan unos tecnócratas a montarse en el lomo de la institución para repartirse salarios de lujo de 4 millones, mientras el pueblo pasa necesidades, es una cachetada a la dignidad nacional. Esa es la ostentación y el egoísmo que yo siempre he repudiado. Las instituciones son para servirle a las mayorías, no para amamantar a los aduladores.

También hablando de shows y de Crucitas, don Pepe, hoy viernes la presidenta Laura Fernández andaba en una gira oficial por la zona con un despliegue policial gigantesco (Fuerza Pública, la UEI, Vigilancia Aérea). De repente se escuchó un fuerte estruendo y el equipo de seguridad la evacuó corriendo en un carro oficial. En las redes sociales la han crucificado acusándola de montar un teatro paranoico. ¿Cómo se habría manejado usted en una situación así en Crucitas?

—¡Vea, qué papelón más soberano y qué falta de hombría política! A mí me da una vergüenza ajena ver esos despliegues de opereta, con policías de fuerzas especiales y helicópteros, solo para que un gobernante camine por el suelo patrio. ¡¿Evacuada por un ruido?! Mire, en San Isidro de El General y en El Empalme a nosotros nos llovían las balas de verdad, las que pegaban en las paredes y levantaban el barro, y nadie salía corriendo a esconderse en un carro blindado. Al pueblo se le da la cara, no la espalda. Esa paranoia es el resultado de gobernar sembrando odio y división; el que la debe, la teme. Si usted va a Crucitas a llevar soluciones reales y a hablar con los campesinos con el corazón limpio, no necesita a la mitad del ejército encubierto cuidándole las espaldas. Lo que hicieron hoy no fue un protocolo de seguridad; fue el remate perfecto de ese teatro bufonesco que tanto le gusta a esta administración para victimizarse y desviar la atención de que, al final del día, la zona norte sigue abandonada y el oro se lo siguen llevando. Un líder de verdad se para firme, averigua qué fue el estruendo y sigue conversando con la gente. ¡El miedo es pésimo consejero para el que lleva la banda presidencial!

Don Pepe, hablando de esa resolución y de no salir corriendo, en Centroamérica todavía se recuerda aquella “gallada” suya en 1971, cuando unos piratas aéreos secuestraron un avión de LANICA y aterrizaron en el país exigiendo combustible para ir a Cuba. Mientras el resto del mundo se acobardaba ante los secuestros, usted se fue en persona al aeropuerto, agarró una ametralladora y ordenó “echar reata” y plomo a los secuestradores si no se entregaban. En Guatemala hasta escribieron que Centroamérica necesitaba un presidente con los “adminículos bien endurecidos” como usted. ¿De dónde salía esa resolución?

—Mire, de ahí salía, de tener los pantalones bien amarrados y entender que la autoridad del Estado no se transa ni se negocia con criminales ni con demagogos. A mí me avisaron del secuestro y no me quedé en el despacho pidiendo informes técnicos ni mandé a un comité a dialogar; me fui yo mismo a la pista porque el presidente es el primer soldado de la República cuando se trata de defender la soberanía y el orden. Había que darles un mensaje claro a las fuerzas totalitarias y a los piratas de la época: en Costa Rica somos amantes de la paz, pero cuando nos quieren tomar el pelo o amenazar a nuestra gente, sabemos ser amargos hasta la temeridad. El poder no es para exhibirlo en desfiles policiales ni para andar jugando de vivo con escoltas pesadas cuando todo está tranquilo, para luego salir huyendo al menor ruido. El poder es para usarlo con coraje en el momento preciso. Si el gobernante se mea ante los gritos de los revoltosos o ante la primera sospecha de peligro, el principio de autoridad se deshace y el país cae en la anarquía. A la historia no se pasa escondiéndose; se pasa parándose firme en la línea de fuego cuando la patria lo exige.

Pasando a otro tema, muchos defensores del modelo económico actual dicen que Costa Rica debe ser más “competitiva” recortando el presupuesto de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y de la educación pública para aliviar al mercado. ¿Se nos volvió obsoleto el Estado Social de Derecho?

—¡Qué necedad con esas palabras gastadas de los economistas de vitrina! Ser competitivos no se logra empobreciendo a los trabajadores ni dejando que la salud pública se caiga a pedazos. Una vez vino un señor del Banco Mundial con un montón de números a decirme cómo arreglar el país, y yo le respondí que mis números eran caminar 800 metros hacia los cuatro puntos cardinales desde el Parque Central para ver cómo vivía la gente de carne y hueso. El éxito de Costa Rica nunca ha sido medir la riqueza por la opulencia de unos pocos, sino por la felicidad de las mayorías. Recortar en educación y debilitar a la Caja es sembrar la miseria del mañana. El progreso humano se mide en escuelas llenas y hospitales eficientes, no en el egoísmo de los que pueden ayudar y no lo hacen.

Don Pepe, para cerrar: después de ver la polarización, los insultos y las amenazas que sufre la democracia en este 2026, ¿mantiene la esperanza en el futuro del país o cree que vamos directo al despeñadero?

—Mire, yo sigo siendo un socialista utópico y, por lo tanto, un optimista incurable. El pueblo de Costa Rica a veces se deja encandilar por los discursos de plaza pública y los salvadores de pacotilla, pero al final del día, el costarricense es sensato, ama la paz y sabe leer cuándo le están hablando con la verdad y cuándo le están metiendo gato por liebre. Este bicho del autoritarismo y la demagogia es una fiebre temporal; el cuerpo de la República es fuerte y va a terminar expulsando la infección. Lo que hace falta es que la gente decente, inteligente y leal no se quede callada. Hay que seguir sembrando, denunciando las tonteras de los de arriba y manteniendo encendida la quimera de una Costa Rica libre, justa y digna. ¡Y a los que se paran en la escoba para no dejar limpiar la casa, que los diputados les receten un buen par de amarras de control!

Muchas gracias don Pepe, por sacar el rato y responder nuestras preguntas.

-Con mucho gusto.

Nota de la Redacción: Esta es una entrevista de ficción política y análisis de actualidad. Las respuestas asignadas a don José Figueres Ferrer han sido construidas rigurosamente a partir de su pensamiento histórico, sus escritos, sus discursos, su literatura política y la célebre semblanza psicológica y testimonial realizada en su momento por los destacados pepefigueristas Carlos Manuel Vicente y el Dr. Jaime Gutiérrez Góngora. El objetivo de este ejercicio editorial en la sección de Entrevistas es proyectar la visión del fundador de la Segunda República frente a los desafíos institucionales, económicos y democráticos que atraviesa la Costa Rica de 2026.

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