La calidad del agua en el lavado de manos

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Darner A. Mora

La calidad del agua en el lavado de manos

Lograr que “el lavado de manos con agua y jabón sea un hábito automático en hogares, escuelas y comunidades alrededor del mundo”, es un reto planteado por UNICEF/OMS, debido a que es un eficiente mecanismo de prevención de enfermedades infecciosas entéricas y respiratorias. Por este motivo, constituye el mejor “antídoto” para prevenir la transmisión del coronavirus “SARS-CoV-2”, causante de la pandemia que hemos estado sufriendo minuto a minuto, y que ha provocado graves problemas a la salud pública y la economía de al menos 195 países del mundo, convirtiéndose en una crisis humanitaria de enormes magnitudes.

Ante esta realidad, es menester preguntarse qué papel juega la calidad microbiológica y físico-química del agua. Según el nuevo concepto de UNICEF/OMS sobre “agua potable gestionada en forma segura”, en el primer caso debe estar libre de contaminación fecal, y en el segundo sin presencia de sustancias tóxicas prioritarias, entendiéndose estas como arsénico y flúor que superen el valor máximo permisible de las normas nacionales.

No obstante, antes de abordar este tema analizaremos el papel que juega el jabón en la prevención del contagio con “SARS-CoV-2”. Gran parte de los virus cuentan con una membrana exterior formada por una biocapa lípida, que es una barrera relativamente impermeable al agua. Por esta razón, lavarse las manos únicamente con agua es insuficiente, ya que el complemento con jabón permite inactivar el virus al disolver esta membrana de grasa. Esta reacción resulta más efectiva si el jabón forma suficiente espuma; sin embargo, es aquí donde la calidad del agua cobra importancia, porque esta varía dependiendo de la zona de país; por ejemplo, las aguas de sectores costeros como Santa Cruz, La Cruz, Nicoya, Hojancha, Limón entre otras, tienen niveles elevados -aunque cumplen con la norma nacional- de dureza total, que hace menos eficiente la formación de espuma con el jabón, por lo que es recomendable un lavado de manos más prolongado que el propuesto por el Ministerio de Salud. Por otro lado, no es lo mismo lavarse las manos con agua contaminada microbiológicamente que con agua libre de contaminación y con cloro residual entre (0,3-0,8) mg/L, debido a que el objetivo prioritario es eliminar la contaminación microbiana de las manos y no incrementarla con agua contaminada. Además, y este es un punto muy importante, el cloro residual del agua también contribuye en la inactivación de este y otros virus.

Por último, el servicio de abastecimiento de agua de las comunidades debe ser asequible y cumplir con cantidad, calidad y continuidad, para que los usuarios puedan lavarse las manos en cualquier momento y evitar así la propagación de enfermedades infecciosas.

Salubrista público


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