El Escorpión

El Escorpión

¡Guerra de Campos por un ruido en el barro! 👢💥

Diay, señores, resulta que el misterioso estruendo en Crucitas no solo asustó a los escoltas que se llevaron a la presidenta Laura Fernández picando llanta en un carro oficial; ahora el ruido provocó un terremoto político en San José. El bicho ha quedado con la boca abierta al ver cómo la opereta de las botas de hule y la paranoia gubernamental se convirtió, en cuestión de horas, en una piñata de declaraciones legislativas donde los políticos aprovechan cualquier zumbido para pescar en río revuelto.

Resulta que el diputado liberacionista Ronald Campos saltó de inmediato a la palestra, con el rostro desencajado por la gravedad del asunto, a exigir nada más y nada menos que la renuncia del ministro de Seguridad, Gerald Campos, y también la del jefe de la DIS. ¡Zas! Guerra de Campos en el panorama nacional, y todo por un ruido del que nadie, hasta el sol de hoy, sabe a ciencia cierta qué fue. ¿Un árbol caído? ¿Una llanta estallada? ¿Un coligallero con un triquitraque? Nadie sabe, pero para el show político ya califica como “atentado terrorista de alta magnitud”.

🎭 Entre la incompetencia de la DIS y el drama legislativo

El congresista liberacionista se rasga las vestiduras preguntándose qué estaba haciendo la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS) y el Ministerio de Seguridad si la gira se había planificado con un mes de antelación. Dice que se puso en “serio riesgo” a la mandataria y a más de 30 diputados que andaban de paseo por la zona norte. A ver, un momentito. Si la zona está supuestamente tomada por un “amplio despliegue” de la Fuerza Pública, la UEI, la Policía Penitenciaria y hasta Vigilancia Aérea, ¿cómo es que un solo estruendo desarma todo el tinglado y pone a correr a todo el mundo?

Ahí está el detalle. O las autoridades de seguridad son tan incompetentes que un eco en la montaña los hace evacuar a la comitiva como si fuera la caída de Constantinopla, o el protocolo de evacuación fue el remate perfecto para justificar el drama y salir en los noticieros jugando el papel de víctimas. Pero pedir la renuncia del ministro y del jefe de la DIS por un susto sin heridos ni confirmación de peligro real parece más un chiste de mal gusto o una jugada politiquera para figurar en el boletín del día.

🦂 El colmillo de la realidad

Costa Rica cayéndose a pedazos con los índices de criminalidad en las calles, con la gente con miedo de salir a las pulperías en los barrios del sur y de las costas, y la gran preocupación de los diputados en la Asamblea Legislativa es que los jerarcas “no pueden proteger a la mandataria” de un sonido extraño en Crucitas.

Mientras los de arriba juegan a pedirse las renuncias y a armar comisiones para investigar un eco en el barro, Crucitas sigue siendo lo que siempre ha sido: tierra de nadie, un ecosistema devastado, el paraíso del oro ilegal y el escenario favorito de Zapote para montar espectáculos de pasarela. El libreto es el de siempre: mucho ruido, pocas nueces, y los de siempre pagando los platos rotos.

🦂 El Aguijón

Exigir la renuncia del ministro por un ruido en la montaña es como pedir el despido del chofer del bus porque pegó un frenazo cuando se le estalló un globo a un carajillo. ¡Dejen el drama y pónganse a bretear, que Crucitas no ocupa más discursos, ocupa que dejen de regalar el oro! ¡Zas!

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