Parque de Los Mercaditos

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Carlos Revilla M.

Carlos Revilla

Al sur de de San José, cerca de plaza González Víquez, hay un pequeño parque de los que se podrían llamar “tradicionales”. Es uno de esos casos, junto al parque de la Merced, en que nadie sabe o utiliza su nombre oficial, y más bien se le conoce con otro. En este caso, estoy hablando del “parque José Joaquín Mora Porras”, que todos conocemos como el “parque de los mercaditos”. Popularmente ha tomado ese nombre del edificio municipal de “Los Mercaditos”, donde por muchos años estuvieron pequeños establecimientos comerciales, al estilo de un pequeño mercado.

El área pública se localiza entre avenida 14 y calle 11. En realidad, como se puede ver en el mapa, el sector donde está es muy curioso, por la disposición de las calles y avenidas, que no corresponde a la configuración normal de los cuadrantes o manzanas, al estar rodeado transversalmente por la calle 9A y la avenida 16. Esto seguramente se debe a que a 100 mt hacia el oeste, en la esquina del edificio de Los Mercaditos, donde está la bomba de gasolina (Paseo de los Estudiantes), iniciaba lo que se conocía como el camino real a Desamparados, que tomaba ahí, de forma diagonal, rumbo suroeste, enrumbándose hacia la actual plaza Gonzalez Víquez. El costado norte del parque, es la muy transitada avenida 14, que se usa mucho como paso de los vehículos que vienen del sector oeste de la capital, y el costado este, es la calle 11, en este caso una ruta muy usada de ingreso a la ciudad, para los que vienen del sector sur.


 
En noviembre de 1978, el parque se bautizó con el nombre de José Joaquín Mora Porras, héroe de la Campaña Nacional contra los filibusteros, y en esa ocasión también se inauguró un busto en honor del prócer. La figura en bronce del general Mora de 75 cm de altura, fue realizada por el escultor Luis Umaña Ruiz. Esta reposa sobre un pedestal de cemento, cuya placa, como sucede casi siempre, fue objeto del vandalismo y ya no existe. Es interesante anotar, que en el Museo Histórico Cultural Juan Santamaría en Alajuela, hay una réplica del busto.

Vale la pena conocer un poco sobre la vida de este personaje, uno de los hermanos del presidente don Juanito Mora Porras. Para ello, me basé en una pequeña biografía del libro “Costa Rica y la guerra contra los filibusteros” de Rafael Obregón Loria y la Wikipedia:

José Joaquín Mora Porras nació en 1818, en la ciudad de San José. Sus padres fueron Camilo Mora y Ana Benita Porras. Contrajo matrimonio el 26 de febrero de 1843 con María Dolores Gutiérrez Peñamonge, con quien procreó cinco hijos.

Inició su carrera militar en 1830, a los 15 años de edad, actividad en la que se desenvolvió junto a sus ocupaciones civiles, como era usual en esa época. Fue miembro de la Sociedad Económica Itineraria y se preocupó por los problemas del país, fundamentalmente en lo referente a la exportación de café y construcción de caminos.

En 1847 fue electo diputado suplente por San José y en 1849 se le sindicó como uno de los principales actores del movimiento que derroco al presidente Castro Madriz y trajo al poder a su hermano Juan Rafael Mora Porras.

Con la llegada de William Walker a Nicaragua, fue el encargado de organizar al ejército expedicionario que en 1856 marchó a este país para enfrentarse contra los filibusteros, comandando en persona al ejército de Costa Rica durante la Batalla de Santa Rosa, el 20 de marzo de 1856, y la Batalla de Rivas, el 11 de abril de 1856. Posteriormente, fue nombrado Comandante Generalísimo de los Ejércitos Aliados de Centroamérica, siendo el estratega encargado de planear la toma de la ruta del tránsito del río San Juan durante 1857, ejecutada con éxito por el mayor Máximo Blanco, que terminó a la postre con la rendición de Walker.

Tras el golpe de estado de 1860, acompañó al exilio a Juan Rafael y al general José María Cañas a El Salvador. Participó luego en la intentona de su hermano de recuperar el poder, pero fueron derrotados en la batalla de la Angostura en la ciudad de Puntarenas por las tropas del gobierno de José María Montealegre Fernández. Luego de que Juan Rafael Mora y José María Cañas fueran fusilados, José Joaquín Mora fue exiliado de nuevo a El Salvador, donde murió dos meses después. Sus restos fueron repatriados a Costa Rica el 9 de septiembre de 1870 y descansan en el Cementerio General de San José.

Hasta aquí la breve reseña de Mora Porras.

La siguiente es una vista en 360°, parte de “Street view”, un servicio de Google Maps:


 
Por ser un sector viejo de San José, el entorno es interesante. Como ya mencioné, está el edificio Los Mercaditos, que ahora usa la municipalidad de San José, para algunas oficinas administrativas, y donde está el salón de sesiones del Consejo Municipal. Este edificio lleva el nombre de Don Tomás López De El Corral, fundador de la ciudad de San José, como se puede ver en una placa a la entrada del edificio.

En el costado sur y parte del oeste, hay unas casas viejas que están muy bien cuidadas, que le dan un gran realce al lugar. Dentro de esas destaca la que siempre albergó a la famosa “Heladería Díaz”, que desgraciadamente cerró hace un par de años, y que era toda una tradición, y parada obligatoria para comprar un delicioso helado de cono o palito, para disfrutarlo en el parque o para pasar a llevar algunas pintas de helado a la casa.

En el costado norte, todavía está la vieja estructura del antiguo cine Castro, una de las salas populares y tradicionales de San José de mediados del siglo pasado, y que ahora alberga algunas imprentas y talleres.

La vegetación es escasa, con algunas palmeras y muy pocos árboles, predominando el zacate. Solo en el sector alrededor del busto tiene algo diferente, al estar rodeado de un tipo de arbusto pequeño, que parece que lo arreglan y podan con regularidad.

Hay un problema con el nombre del parque, para empezar nadie sabe que se llama José Joaquín Mora Porras, y para agravar las cosas, la única placa que había, estaba en el pedestal del busto, y se la robaron hace años. Tuve que subir una foto y preguntar en mi perfil de RR.SS., si alguien sabía de quien era el busto, y por suerte un amigo lo identificó, de esa forma logré enterarme.

Desgraciadamente como algunos otros parques, se ha convertido en refugio indigentes, adictos y borrachitos; irónicamente llamado ahora “el parque de los borrachos”. Todo esto a vista y paciencia de las autoridades municipales y de la Fuerza Pública.

Se de buena fuente que la municipalidad de San José planea una remodelación del parque. Ojalá que esto sea cierto, pues es realmente urgente y necesaria.

Como de costumbre preparé una galería de imágenes.


 
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