Gobernanza en tiempos de crisis… (II y final)

Las salidas pactadas pueden construir aspiraciones e identidad futura…

Caryl Alonso Jiménez

Caryl Alonso

Dice el aforismo más frecuente que “un buen pacto es mejor que una mala colisión…”. Y la historia tiene sus mejores ejemplos… El más importante de todos los tiempos fue cuando los aliados en 1945 pactaron por dividirse la historia política universal del siglo XX hace setenta años…

Fue en ese momento que los cálculos de ambos lados pasaron por la refrigeradora de las tensiones que duraron más de treinta y cinco años, las sumas y restas de esa en la geopolítica contemporánea aún tiene resabios.

Esa etapa a retrata Tony Judt (1948-2010) en su libro, “Postguerra” (2005). Libro considerado por el New York Times Book Review, uno de los diez mejores libros del 2005 y finalista del Premio Pulitzer.

La II Guerra Mundial fue en Europa que legó una historia de crueldad. “Solo cabía decidir la forma política de un nuevo orden que debía ahora reemplazar a un el pasado irrecuperable. Y cierra en el epílogo con una potente reflexión, “Para que los europeos conserven ese vínculo vital –para que el pasado del continente siga proporcionando al presente de Europa un contenido reprobatorio y un objetivo moral- habrá que enseñárselo de nuevo a cada generación”. (Pág. Págs. 73 y 1183).

En esa Europa de Judt, más allá del sentido de unidad, fue la salida pactada a uno de los acuerdos políticos más importantes de la historia contemporánea a partir de la firma del Tratado de Maastricht, Países Bajos, el 7 de febrero de 1992.

Por ello el precedente de Los Pactos de la Moncloa tienen sentido por las lecciones de gobernanza a partir del enfoque estratégico seguida en esos tiempos de crisis, que optó por las denominadas “salidas pactadas”, en las que no dejó nada al azar, sostuvo cinco siglos de historia, rompió con 37 años de dictadura, dio estabilidad macroeconómica, blindó las estructuras del mercado y políticas sociales de bienestar con una democracia estable.

La estrategia resulta meritoria, dado que bajo los Pactos se encontraron los portales para salidas que facilitaron el entramado decisional en el que, excepto por la creación de instituciones que fueron el bastión para sostener la respuesta a las demandas ciudadanas, hicieron creíble hasta el día de hoy el Estado de derecho, y finalmente el modelo de Política fiscal. De allí en adelante el resto quedó todo intacto…

Por ello los Pactos de la Moncloa fueron un referente para las crisis y procesos históricos en la América hispana. Principalmente en Argentina, Chile y Uruguay de finales de los setentas y principios de los ochenta en el siglo pasado. En Centroamérica fueron el más importante marco para las democracias constitucionales y republicanas que dieron paso a salidas en El Salvador en 1992 y Guatemala en 1996. Que en su momento fueron llamadas “La Tercera ola de democratización”, entre 1980 y 1990.

La clave fue la metodología que se centró en procesos consensuados de elites que marcaron el contenido político a partir de lo que hoy entendemos como gobernanza. Término mesurado, limpio y no violento que fue acuñado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF), más conocido como el Banco Mundial a principios de los años noventa.

Es indudable que los estrategas de la geopolítica hemisférica en esa transición del cambio de paradigma del desarrollo de los años ochenta, encontraron en esas lecciones los instrumentos que partían del orden jurídico, capaz de sostener la estructura estatal que dotaba de solidez de la frontera de las líneas rojas que separan la paja del trigo….

La sabiduría de la historia tiene esa extraordinaria manera de redactar la crónica, más allá de los ánimos velados que siempre predisponen los ambientes. Los avances en este hemisferio no culminaron, excepto por un detalle el tamaño del PIB anual que abría la sutileza del control institucional público sin tocar el ADN estructural…

Aunque las crisis, excepto las del norte de áfrica a finales del Siglo XX, que tienen una de las historias de laboratorio en las olas del comportamiento colectivo, el resto tienen la finura de los consensos… que pasan por la alternancia del poder, marco republicano, y democracia representativa.

No cabe duda la siguiente etapa, sobre el infértil camino de la incertidumbre está construyendo la nueva ola de democracias que alcanzará horizontes que transiten, por ahora, en colisiones, polarización que derivan en el desencanto y por alteración de la violencia y el miedo colectivo… que seguramente reclamará respuestas contundentes que solo mentes de Estadistas podrán asumir. Pero, ¿Querrán convertirse en estadistas?

La gobernanza de consensos y salidas pactadas puede encender las primeras salidas que sin alterar contextos históricos hacia expectativas aun inéditas que encuentren en el ingenio político la respuesta a la desesperanza de la juventud, a la frustración de padres de familia sin la expectativa de prosperidad y áreas rurales en exclusión.

El diálogo político intensificado puede abrir espacios y la inversión pública puede estimular la detonación de políticas para la reactivación económica privada que aliente la confianza territorial… Solo con demanda agregada el camino será tortuoso. Tienen que estar la inversión privada de elites y los nuevos capitales de migrantes.

Seguramente y en ello tienen razón Izurieta, Perina y Arterton (2005), cuando expresan que las estrategias de comunicación son claves para dirigir en tiempos de crisis. Informar y compartir rumbo, velocidad y puntos de llegada son el primer eslabón… el resto lo hará la confianza… por ello, más allá de dirigir en tiempos de crisis, deben ser las decisiones políticas… Entonces, ¿Por qué no buscar salidas pactadas…?

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