
🐱🎪 De jaguares a mininos desdentados: el circo del lunes
Si en Zapote querían dar una demostración de fuerza popular, lo del lunes 3 de agosto frente a la Corte Suprema fue un auténtico desastre de taquilla. Prometieron una estampida de jaguares enfurecidos y lo que llegó fue un escuálido mini plantón con cuatro gatitos desdentados, eso sí, muy bien acompañados por el elenco estelar del régimen: la diputada presidenta del Congreso, la señora elegida como presidenta de la República y el omnipotente superministro de la Presidencia, Hacienda y la DIS.
Entre el fracaso de convocatoria y el enredo procesal que ellos mismos se recetaron al querellar a los magistrados sin haber nombrado a sus suplentes, la jornada pasará a la historia como una obra cumbre del teatro del absurdo.
🧵 Tres voces, tres ridículos
La Presidenta y la vociferación: Como ya es su costumbre, la presidenta de la República tomó el micrófono para soltar su acostumbrado repertorio de insultos solapados, barbaridades y falacias. En un arranque de protocolo invertido, le abrió el micrófono al orador principal del grupúsculo cuando, para guardar las formas, debió haber sido al revés.
La del Congreso y el silencio: La presidenta del Primer Poder de la República aplicó con prudencia y cálculo el famoso «calladita se ve más bonita», consciente del abismo legal al que se estaban asomando.
El Superministro y la sustancia extraña: Quien de verdad se tiró de cabeza al vacío fue el superministro. En un trance hermenéutico digno de estudio, se convirtió en el único “intérprete” de la Carta Magna, decretando que solo los constituyentes del 48 podían interpretarla. Con un plumazo borró a los diputados que la han reformado, a la Sala IV y a décadas de jurisprudencia. Sacó a flote su verdadero objetivo: descabezar la Sala Constitucional y someter al Poder Judicial bajo la bota del Ejecutivo.
🚀 La fantasía geopolítica de las visas
Pero la comedia no terminó ahí. Desconcertando a propios y extraños —al punto de hacer dudar a más de uno sobre qué traía entre pecho y espalda o si era pura bilis acumulada—, el superministro aseguró con total convicción que el gobierno de EE.UU. le había quitado la visa a los cuatro magistrados querellados por considerarlos un “peligro” para la nación del norte.
Agradezcan los ayatolás en Irán que este gobierno cree que Washington le dedica sus mañanas a monitorear los acuerdos de la Sala IV costarricense. Esas son las barbaridades con las que nuestros propios gobernantes arrastran el prestigio internacional del país por el suelo.
🦂 EL AGUIJÓN:
Rugen como jaguares en la conferencia del miércoles, pero cuando salen a la calle a medir fuerzas, no juntan ni para un pelotón de gatos. Para gobernar se necesita seriedad, no berrinches de megáfono.
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