El Hundimiento del HMS Sheffield

Un Hito en la Guerra de las Malvinas

HMS Sheffield
El HMS Sheffield navegando en febrero de 1982. WikiCommons.

El 4 de mayo de 1982, la Royal Navy sufrió un golpe devastador que marcaría un antes y un después en la Guerra de las Malvinas. El destructor HMS Sheffield, uno de los buques más modernos de la flota británica, fue alcanzado por un misil Exocet lanzado por la aviación naval argentina, convirtiéndose en el primer navío de guerra británico hundido en combate desde la Segunda Guerra Mundial.

El contexto la Guerra en el Atlántico Sur. El conflicto por la soberanía de las Islas Malvinas había comenzado el 2 de abril de 1982 con el desembarco argentino. El 1 de mayo, la flota británica había iniciado los bombardeos sobre posiciones argentinas en las islas. El 2 de mayo, el submarino nuclear HMS Conqueror hundió el crucero ARA General Belgrano, causando la muerte de 323 marinos argentinos. Este ataque, ocurrido fuera de la zona de exclusión, generó una fuerte reacción en Argentina y una determinación renovada por asestar un golpe contundente a la flota británica.

La Task Force británica, comandada por el almirante Sandy Woodward, se encontraba a unas 430 millas náuticas de la costa argentina, navegando en dirección al archipiélago. Su misión era neutralizar la fuerza aérea y naval argentina, desembarcar la fuerza anfibia y asegurar la rendición argentina en las islas.

La flota británica sabía que Argentina había adquirido cinco aviones Super Étendard equipados con misiles Exocet de fabricación francesa. Aunque albergaban dudas sobre si el sistema estaría operativo, comprendían que un ataque era inminente como respuesta al hundimiento del Belgrano.

El ataque: una operación de precisión

La detección

A las 05:00 del 4 de mayo (hora argentina), despegó un avión de reconocimiento SP-2H Neptune de la Armada Argentina con la misión de localizar a la flota británica. A las 07:50, el Neptune detectó al HMS Sheffield al sureste de la Isla Soledad y mantuvo su seguimiento durante horas, actualizando la posición del objetivo.

El lanzamiento

A las 09:45, dos Super Étendard de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque, pilotados por el Capitán de Corbeta Augusto Bedacarratz y el Teniente de Fragata Armando Mayora, despegaron de la Base Aeronaval de Río Grande, en Tierra del Fuego. Cada avión llevaba un misil AM-39 Exocet bajo el ala derecha y tanques suplementarios de combustible en el ala izquierda para realizar una travesía de ida y vuelta de 860 millas náuticas.

A las 10:00, los dos Super Étendard realizaron reabastecimiento en vuelo con un KC-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina. Para evadir los radares británicos, volaron a tan solo 75 pies (25 metros) sobre el nivel del mar, en completo silencio de radio y radar, comunicándose entre ellos por señas.

La Ejecución

A las 10:35, el Neptune ascendió a 1.170 metros y detectó tres contactos, uno grande y dos medianos. Actualizó la posición a los Super Étendard, que continuaron su aproximación a 400 nudos.

A unos 30 kilómetros del objetivo, los pilotos ascendieron brevemente a 160 metros para activar el radar Thomson-CSF Agave y confirmar el blanco. Tras cargar las coordenadas en sus sistemas de armas, regresaron a vuelo rasante.

A las 11:04, desde una distancia de entre 20 y 30 millas náuticas, Bedacarratz ordenó: “¡Lanzar ahora!”. Mayora, que no escuchó la orden pero vio el lanzamiento de su compañero, pulsó su gatillo. Ambos misiles fueron lanzados casi simultáneamente.

El impacto y la tragedia

La falta de defensa

El HMS Glasgow, otra fragata Tipo 42 que formaba parte de la defensa antiaérea, había detectado los aviones argentinos a las 13:56 (hora UTC) y transmitió la alerta “Handbrake” a toda la flota. Sin embargo, el oficial de guerra antiaérea a bordo del HMS Invincible, responsable de coordinar la defensa aérea, consideró que la alerta era falsa (ya había recibido varias alertas similares esa mañana) y no elevó el nivel de alerta a “rojo”.

A bordo del Sheffield, la situación era aún más crítica. La tripulación no recibió a tiempo la información del Glasgow debido a fallos en los sistemas de comunicación. Cuando los vigías divisaron la estela del misil aproximándose, ya era demasiado tarde.

El impacto

Uno de los dos Exocet lanzados impactó en el centro del costado de estribor del Sheffield, aproximadamente a 2,4 metros sobre la línea de flotación. El misil atravesó el casco creando un agujero de 1,2 por 3 metros y penetró hasta la Central de Información de Combate.

Existe controversia sobre si el misil explotó o no. Algunas fuentes aseguran que el misil no detonó, pero el combustible del cohete y el incendio resultante fueron suficientes para provocar una catástrofe. El impacto dañó gravemente los sistemas de extinción de incendios, dejando a la tripulación sin capacidad para combatir el fuego que rápidamente se extendió.

Una columna de fuego y humo de 30 metros se elevó desde el buque. El segundo misil, que pasó de largo, impactó en el mar a poca distancia.

El balance de víctimas

El ataque causó la muerte inmediata de 20 o 21 tripulantes (las cifras varían según las fuentes), principalmente del área de cocina y camarotes donde se alojaban los suboficiales. Otros 63 resultaron heridos. El capitán del buque, que se encontraba en su camarote en el momento del impacto, sobrevivió.

El hundimiento final

La tripulación luchó durante horas contra el incendio con medios improvisados (bombas portátiles y baldes), pero el fuego era incontrolable. Cuatro horas después del impacto, se tomó la decisión de abandonar el buque. Las fragatas HMS Arrow y HMS Yarmouth se acercaron para ayudar a combatir el incendio y rescatar a los supervivientes.

El Sheffield permaneció a flote y ardiendo durante dos días. El 6 de mayo, el HMS Yarmouth recibió la orden de remolcar el casco fuera de la zona de exclusión. Sin embargo, el 10 de mayo de 1982, en medio de un temporal, el Sheffield finalmente se hundió en aguas del Atlántico Sur.

Consecuencias y significado

El hundimiento del HMS Sheffield tuvo múltiples repercusiones:

Impacto táctico: Fue la primera vez en la historia que se utilizó con éxito la combinación de avión de exploración y avión de ataque con misiles antibuque. La efectividad del misil Exocet, que había sido considerado por los británicos como una amenaza “sobrevalorada”, quedó demostrada.

Golpe moral: Para Argentina, el hundimiento del buque más moderno de la flota británica representó una victoria estratégica que elevó la moral de las tropas y de la población. Para los británicos, fue un duro recordatorio de la vulnerabilidad de su flota.

Consecuencias políticas: El hundimiento generó una controversia que persiste décadas después. Algunas versiones sugieren que el Sheffield podría haber sido dañado el 1 de mayo por aviones de la Fuerza Aérea Argentina, antes del ataque de los Super Étendard de la Armada. Sin embargo, esta teoría ha sido ampliamente refutada por historiadores militares.

Legado histórico: El hundimiento del Sheffield demostró la importancia de la guerra electrónica y la defensa antimisiles en la guerra naval moderna, lecciones que serían estudiadas por las armadas de todo el mundo.

El hundimiento del HMS Sheffield fue un momento definitorio de la Guerra de las Malvinas. La combinación de inteligencia, planificación y ejecución precisa por parte de la aviación naval argentina, junto con fallos en los sistemas de defensa británicos, llevaron a la pérdida de uno de los buques insignia de la Royal Navy. Este episodio demostró que, incluso frente a una flota tecnológicamente superior, la audacia y la estrategia pueden cambiar el curso de una guerra.

El pecio del HMS Sheffield descansa hoy en el fondo del Atlántico Sur, en las coordenadas 53°04′S 56°56′O, como testimonio mudo de un conflicto que marcó a dos naciones y que aún genera debates históricos y políticos.

IA revisado por CRM

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Un Comentario

  1. Carlos Manuel Echeverria

    ¿Será cierto que varios Exocet no sirvieron?

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