🤠🌾 ¿Presidenta o capataz de finca?
En un acto público en San Ramón, la presidenta Laura Fernández volvió a sacar el látigo verbal y regaló una frase que pasará a los anales del absolutismo tropical. Con voz firme y puño en mesa, aseguró que el pueblo costarricense no la eligió para gobernar en democracia, sino para «traer a mecate corto a todas las instituciones del Gobierno». La proclama, que suena más a instrucción de capataz en finca ganadera que a respeto constitucional por la división de poderes, dejó en claro cuál es la verdadera visión que tienen en Zapote sobre la institucionalidad del país.
🧵 El mecate como doctrina de Estado
Para la mandataria, el Estado costarricense no funciona mediante pesos, contrapesos, legalidad y debido proceso, sino a fuerza de jalones de cuerda. En su alocución, Fernández convirtió la fiscalización democrática en un simple «bloqueo» y etiquetó a cualquiera que exija el cumplimiento de la ley como alguien que quiere «dar un no por respuesta». La lógica es tan simplista como peligrosa: si la Sala IV, la Contraloría o los tribunales le recuerdan al Ejecutivo que no se puede pasar por encima del ordenamiento jurídico, no es porque estén protegiendo la Constitución, sino porque «quieren que la carreta se quede pegada en el barreal».
🎭 El cuento de los “costarricenses buenos”
Fiel al guión maniqueo que se dicta desde la Casa Presidencial, la presidenta volvió a dividir al país en dos bandos: los “costarricenses buenos” (es decir, los que aplauden sin cuestionar sus proyectos) y los enemigos del desarrollo. Lo trágico de este discurso no es solo la agresividad con la que se descalifica el criterio técnico o legal de las instituciones, sino el cinismo de pedirle al pueblo que esté «muy atento y despierto» para exigirle cuentas a la Asamblea y al Poder Judicial, mientras desde el Ejecutivo se tilda de “obstruccionismo” cualquier intento de pedirle cuentas a ella.
🚜 Empujando la carreta sin frenos
Decir que se han presentado 11 proyectos en dos meses y medio como prueba de eficiencia es un espejismo si la mitad de esas propuestas vienen mal redactadas, rozan la inconstitucionalidad o pretenden debilitar los controles financieros del Estado. Gobernar una república no es arrear ganado ni manejar una junta directiva a la fuerza. Pretender que el desarrollo de la Ruta 1 o la carretera a San Carlos dependen de andar «a mecate corto» a las instituciones —y no de la capacidad técnica, la transparencia y la buena gestión administrativa— es venderle humo a una ciudadanía cansada de excusas.
🦂 EL AGUIJÓN:
En Zapote confundieron la banda presidencial con un látigo: presumen de tener a las instituciones «a mecate corto», pero se les olvida que en una democracia, la Constitución es el mecate que amarra al gobernante.
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