EL covid como las armas: muerte en espacios de confianza

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Monólogos con Pelé *

Lina Barrantes Castegnaro

Lina Barrantes

La Fundación Arias para la Paz, desde hace muchos años, viene evidenciando la estadística de que los homicidios se producen principalmente en espacios de confianza. Es decir, una persona común como usted y como yo, tenemos muy pocas posibilidades de morir por una bala disparada por un desconocido. En cambio, tenemos muchas posibilidades de morir por que nos disparó un vecino al que se le escapó una bala, un amigo que se emborrachó, un pariente que limpiaba el arma, una pareja celosa, o el marido o esposa celoso de una pareja. Las estadísticas que confirman esto son abrumadoras: un 71% de los homicidios se producen entre gente que se conoce (sea por vínculos lícitos o ilícitos).

Sin embargo, vivimos asustados y preocupados de que un desconocido nos acribille a balazos. Eso nos vende el cine y la televisión.

Otro de nuestros temores es el otro. Tememos a lo diferente, a lo desconocido. Nos sentimos seguros en nuestro baño, aunque la mayoría de los accidentes domésticos se produzcan en justamente en el baño. Nos ponemos nerviosos al caminar por un lugar que no conocemos.

Hoy en época de COVID nos está pasando exactamente lo mismo: nos sentimos seguros en nuestros espacios de confianza. Por eso seguimos haciendo fiestas, por eso hacemos baby showers. Por eso no nos protegemos cuando estamos con amigos: ¿cómo voy yo a contagiar a alguien a quien quiero? ¡Jamás!! El riesgo y el peligro viene de los otros. Me tengo que cubrir cuando estoy con desconocidos. ¿Cuándo yo regreso a mi casa, después de salir y hacer vida normal, soy peligrosa para mis parientes? ¡Por supuesto que si! Más peligrosa que el desconocido que transita en la calle. Más peligrosa que el vendedor ambulante, mas peligrosa que el que vive en una cuartería si yo no vivo ahí.

En este orden de ideas, se ha desatado en Costa Rica un tan lamentable como absurdo temor a los extranjeros. Estamos asustadísimos de que los extranjeros nos contagien de COVID. No hemos entendido que el COVID no pide pasaporte cuando va a contagiarnos. No nos pregunta si tenemos una relación de afecto con nuestro interlocutor. Seguimos haciendo fiestas. Seguimos creyendo que la “burbuja social” es una burbuja de afectos.

Todos los días, al medio día, el Ministro Salas nos dice cuántos extranjeros contaminados hay. Esa información absolutamente innecesaria, nos sigue confundiendo: nos hace creer que son los extranjeros de quienes tenemos que desconfiar, y de quienes nos tenemos que cuidar.

¡Nos tenemos que cuidar todos de todos! Nos tenemos que proteger entre todos, básicamente entre quienes más cerca estamos. Cuidar a los demás me cuida a mi. Desconfiar de quien no conozco no me ayuda a estar más segura. Los esfuerzos de todos tienen que ir dirigidos a cuidarnos a todos.

Entendamos que protegiendo al otro nos protegemos nosotros mismos.

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Pele fue mi perro, un beagle. Durante 10 años, escuchó pacientemente las reflexiones que de vez en cuando decidí poner en blanco y negro. Por su complicidad, decidí poner este nombre a la columna.


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