Luis Paulino Vargas Solís
Leí por ahí que el ministro de Hacienda, el señor Rodrigo A. de Jesús Chaves, está intentando, una vez más, resucitar el proyecto de privatización del BCR. Solo que, sabiendo que los 31 votos de sus 31 sirvientes legislativos no le alcanzan, anda en búsqueda de algún ejercicio de alquimia financiera para tomar un atajo –seguramente ilegal e inconstitucional– a fin de evitar ese obstáculo.La alternativa podría ser la de partir el banco en pedazos y vender cada trozo por aparte. En cuyo caso el valor del BCR se desplomaría.
De tal modo, el señor de Jesús Chaves habría logrado destruir el BCR sin que a Costa Rica le quedase ni una peseta partida por la mitad.
Ese es el “economista” de Jesús Chaves.
El hombre hace economía leyendo el horóscopo, consultando la güija y poniéndole todas las noches un vasito de agua al Dr. Moreno Cañas.
Pero es que, como ustedes lo habrán notado, hemos pasado, en tiempo récord, del rugido del jaguar al crujir de dientes. De un sopetón nos empujaron desde las luminosas glorias celestiales a los tormentos del noveno círculo del infierno de Dante.
Mientras L. Virginia Fernández no se cansa de decir unas burradas tales, que hasta el sol, extasiado e incrédulo, se detiene a contemplarla, su economista-brujo, el señor de Jesús Chaves, anda revolcando gavetas, abriendo armarios, mirando debajo de las camas y hurgando hasta en el barrilito del papel higiénico sucio en el servicio sanitario.
Y haciendo sesiones espiritistas y reuniones con brujos que leen la mano y pitonisas que leen el tarot.
La desesperación por encontrar nuevos ingresos fiscales es total y lo tiene a un milímetro de que le dé, todas a una, un patatús, un yeyo y un “sumernage”.
Eso, más la locura fuera de control de andar volando tijera.
O sea: la ansiedad descontrolada por chapear presupuestos como quien chapea un montazal. Aunque en este caso debo reconocer que, en medio de la densa neblina que lo envuelve, hay una lucecita que guía a don de Jesús Chaves: es la lucecita color ensangrentado de la venganza, el odio y la represalia. De ahí que sus machetazos están dirigidos, primero que nada, contra la Contraloría, el Poder Judicial y la Defensoría.
Pero todo indica que los machetazos serán de alcances generalizados, aunque –debemos decirlo– habrá excepciones muy calificadas.
No se recortarán las multitudinarias delegaciones de gorilas que hacen de guardaespaldas de Virginia Fernández y de don de Jesús Chaves.
Tampoco se recortarán –cuando más bien se incrementarán– los dineros para publicidad.
Lo cual significa que los medios “amigos” –dígase Trivisión, El Mundo, OPA, Repretel, Columbia, La República, etc.– pueden dormir tranquilos. Seguirán siendo remunerados de forma generosa. Como también pueden dormir como angelitos el ejército de los bien pagados “influencers” chavistas. Como el señor de cierta página de Facebook a quien se le desembolsó la insignificancia de ₡ 53 millones.
En resumen: hoy la política económica de Costa Rica es solo un juego de brujería, espiritismo y adivinación.
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