¿Cómo dirigir en tiempos de policrisis y entornos de incertidumbre…? (I)

En tiempos de desconcierto estructural el liderazgo se pone a prueba…

Caryl Alonso Jiménez

Caryl Alonso

Javier Treviño en su columna del “Liderazgo del caos”, publicado en letras Libres de abril 2026, lleva el debate de la conducción política y empresarial a espacios donde la lógica del caos como realidad contemporánea deja de ser fortuito para convertirse en cotidianidad, pero sobre todo insiste que el análisis estratégico para anticipar futuros, dejó de funcionar.

Al parecer, todo conduce a creer que hoy no hay espacio para las certezas… los lideres contemporáneos entienden que la planificación es importante; pero es de urgencia la adaptabilidad en la incertidumbre.

Adam Tozze, economista e historiador quien usó por primera vez el término permashock en su libro, “Colapso: cómo una década de crisis financiera cambió al mundo” (2018) –Crashed: How a decade of financial crises changed the world-, para referirse a la condición en que las dinámicas planetarias actúan con alta incidencia en el comportamiento de todas las variables del panorama global.

El permashock se refiere al fenómeno de las crisis que dejan de ser accidentales y pasan a estados permanentes, y donde las capacidades de conducción no devienen del temperamento. No, por el contrario, dependen de las capacidades de articulación, sistemas informativos, redes decisionales y manejo estratégico de la comunicación con equipos de alto nivel. No son simples elucubraciones humorísticas.

El dominio de la gestión del caos donde no se trata de la autoridad implacable para pedir soluciones en contextos de complejidad. Es serenidad y combinación de variables de manera simultánea. No simples percepciones, eso es charlatanería venida a menos por quienes confunden astrología con astronomía.

Tenía razón Edgar Morín, el filósofo más longevo del siglo XXI, quien explica que la complejidad tiene importante conexión global con las inmensas dinámicas mundiales (2025). Es la capacidad de las teorías del todo…

Esta etapa pone en vilo a analistas y estrategas que con afirmaciones taxativas explican la realidad, eso ya no existe y seguramente tampoco existen supuestos canales paralelos, ¡Vaya peligro de esos elefantes en cristalería!, con señales de miedo y temor.

El escenario retrata la combinación de habilidades para leer códigos ocultos y encriptados de la policrisis. Habilidad para lecturas de segundo plano y ruidos semánticos. Identificación de la conexión e implicación del hoy y sus consecuencias, que pueden ser impredecibles, y eso es la habilidad para gestionar el caos.

El líder de carácter cambiante, austero y aprovisionado de razones únicas para decidir, genera desconfianza. Las decisiones transitan por incertidumbre, sin certezas. Por eso es estratégico contar con equipos de análisis objetivos y matemáticos.

Dirigir en tiempos de caos es combinar extensas variables simultáneas, que se podrán resolver en la teoría del Túnel Cuántico. En una interpretación simple, es cuando una partícula puede atravesar una barrera de energía. En el campo del liderazgo se puede interpretar como la necesaria capacidad de contar con energía (habilidad para dirigir en la niebla y sobrepasar barreras). Enseña a tomar decisiones en probabilidades profundas… no de certezas aparentes. Pero, ¡Cuídate de los idus de marzo! Frase histórica potente de quienes te rodean… Pero, ¿Se comprenderá en los tiempos que corren…?

No nos equivoquemos, no son sumas y restas… Si así fuera ya estaría resuelto. Pero no. Es cuando el liderazgo en la gestión del caos tiene la capacidad de impulsar en el desorden decisiones de alto impacto.

Los escenarios actuales seguramente ponen a prueba a los expertos convencionales de la estrategia, quienes en el pasado dedicaban su tiempo a la tarea excepcional de construir panoramas y rutas de colisión, desafiando pronósticos y construyendo trayectorias que daban por definitoria sus afirmaciones. Eran aquellos momentos de los grandes predictores que adelantaban en el horizonte rutas de colisión…

Pero, cuando el futuro queda invisibilizado por la incertidumbre, los modelos son superados por múltiples variables que resultan complejos por amplias conexiones.

Paralelamente, uno de los mayores peligros en la policrisis global y local, es la distracción y el entretenimiento informativo, donde extrañamente el teatro queda fuera de pantalla y se concentra en la distracción de las redes. Que algunas veces, justamente para ese escenario del entretenimiento, los mensajes son contradictorios y revelan disparidades, pero en realidad tiene otras claves y otras interpretaciones.

Recientemente en un desayuno con un dilecto y entrañable amigo, por esas razones cotidianas de la coyuntura, la conversación se aproximó a los giros teatrales de la realidad, a los que aludía Umberto Eco (1932-2016) en “Numero Cero” (2015), cuando resaltaba escenarios virtuales de la inconstancia…

En el proscenio se están construyendo fantasías que resuenan edulcoradas de vaticinios, que seguramente se cocinan en la gastronomía del humor negro. Pero será el líder con la capacidad de gestionar el caos y tomar las decisiones que su tiempo reclama… Pero, ¿Entenderán que tienen que decidir en tiempos de crisis…?

Revise también

Luis Paulino Vargas

La paz de los pastores, el desvarío demencial del prepotente

Luis Paulino Vargas Solís Si me pidieran resumirlo en pocas palabras yo lo diría de …

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *