🦂 James Bond en el Hospital de Puntarenas
🕵️♂️ Inteligencia con «licencia para vigilar»
Resulta que en Costa Rica tenemos nuestra propia versión de la CIA, pero con un giro tropical: la DIS. Bajo el mando del señor Jorge Torres —nuestro James Bond Agente 007—, la agencia parece haber confundido la seguridad nacional con los berrinches presidenciales. Ya no se trata de proteger al país, sino de ver a quién le «tienden la cama» para complacer los rencores de Rodrigo Chaves. Lo de espiar a diputados y ciudadanos que no le ríen las gracias al mandatario ya es de antología.
🏥 ¿Espías en el hospital?
Lo último raya en lo absurdo: la DIS metida en el Hospital de Puntarenas. Imaginen las carcajadas en la CIA o en la inteligencia francesa si se enteran de que sus colegas ticos andan tras la pista de expedientes médicos o funcionarios que le caen gordos al jefe de Zapote. ¿Ese es el nivel de nuestra «inteligencia»? Mientras los espías andan por los pasillos de la CCSS, el país sigue esperando que la DIS cumpla con su verdadero trabajo de inteligencia estratégica.
⚰️ El silencio que mata
Lo que no tiene ni un ápice de gracia es el caso de Roberto Samcam. El opositor nicaragüense advirtió mil veces sobre las amenazas en su contra y la DIS, impasible como una tostada, no movió un dedo. Lo asesinaron vilmente mientras nuestro James Bond criollo andaba, quizás, muy ocupado inventando adefesios contra críticos del gobierno o persiguiendo fantasmas en Puntarenas. ¿Razón de Estado o negligencia complaciente? Al final, la inteligencia costarricense quedó reducida a una oficina de mandados para las venganzas personales de Zapote.
🦂 El Aguijón
Si el Superagente 86 viera el papelón que está haciendo la DIS, se moriría de envidia. Tenemos una agencia de espionaje que no ve venir un asesinato político anunciado, pero que tiene ojos de lince para perseguir a cualquier diputado que le resulte «yuyo» al presidente. Entre el «montaje de camas» y las visitas al hospital, la seguridad nacional se nos convirtió en un guion de comedia barata. Lo triste es que, mientras ellos juegan a los espías para cuidar el ego de Chaves, el verdadero peligro sigue suelto y la inteligencia del país… bien, gracias, viendo para el ciprés.
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