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El INAMU entre planos, cemento y traiciones

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Parece que en la política costarricense el “amor a la camiseta” tiene la misma duración que un post de Instagram. El anuncio de la presidenta electa, Laura Fernández, sobre la incorporación de Carolina Delgado a su gabinete, es el ejemplo perfecto de que, en el ajedrez del poder, los principios y la ética son las primeras piezas en ser sacrificadas. 🦂🏛️♻️

De la “esperanza” verdiblanca al abrigo del oficialismo

Hace apenas unos meses, Delgado se paseaba por los pasillos del PLN con ínfulas de precandidata, vendiéndose como la renovación de un partido que no termina de morir ni de nacer. Pero bastó que el viento cambiara de dirección para que la “figura emergente” soltara la bandera liberacionista y se acomodara en el regazo del nuevo gobierno. ¿Convicción o conveniencia? La respuesta se escribe sola cuando se pasa de ser “oposición” a ser “pieza clave” de otra bandera en tiempo récord. 🦂🗳️💨

¿Derechos de la mujer o planos de construcción?

Pero lo más surrealista de este nombramiento no es el cambio de bando, sino el destino: el INAMU. La presidenta electa ha decidido poner a una arquitecta a dirigir el Instituto Nacional de las Mujeres. Sí, leyó bien.

En un país donde la violencia de género y la desigualdad exigen una mano experta en ciencias sociales, derecho o psicología, nos recetan a alguien cuya especialidad es el dibujo técnico y el cálculo de estructuras. ¿Qué experiencia tiene Delgado en la defensa de derechos humanos? ¿Va a diseñar planos para los albergues o va a cimentar una red de cuido con varilla y cemento? La improvisación en una institución tan sensible es una bofetada para las mujeres que esperaban una agenda seria. 🦂🏗️📐

El negocio queda en familia

Claro que, rascando un poco la superficie, el “talento” de la arquitecta parece ser otro: el de servir de puente. No podemos ignorar que mientras ella se sienta en el gabinete, los negocios familiares florecen. Su hermano, dueño de una constructora que ya ha recibido jugosos contratos estatales, tendrá ahora una “vigía” con línea directa al despacho presidencial.

Cuando el cemento y la política se mezclan, el resultado suele ser una estructura muy sólida… pero para el beneficio privado. ¿Viene Delgado a defender a las mujeres o a vigilar que la mezcladora de la familia siga facturando con el Estado? 🦂💰🏗️

El aguijón

Carolina Delgado deja atrás una estela de interrogantes en el PLN, pero sobre todo, una lección sobre la ética política actual: quien traiciona por un puesto, volverá a traicionar por un ascenso. El INAMU necesitaba una defensora, no una edificadora de intereses propios. Pero en este nuevo gobierno, parece que los planos de la “repartición” ya estaban trazados desde mucho antes de la elección.

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