El Escorpión

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🐱🎭 Del rugido de jaguar al maullido de gatita

El 31 de julio, el Ejecutivo sacó las garras y rugió con estrépito: nos anunciaron que la Sala Constitucional había perpetrado “ni más ni menos que un golpe de Estado” y calificaron a cuatro jueces de “magistrados golpistas”. La narrativa era de apocalipsis democrático, con clarines de guerra y acusaciones penales sobre la mesa.

Pero bastaron seis días, el rechazo unánime de politólogos y juristas, y una Plaza de la Democracia a reventar de ciudadanos para que la fiera del micrófono tuviera que “recalcular”. Para el 5 de agosto, los “golpistas” ya no eran golpistas, el “golpe de Estado” se disolvió en el aire y la presidenta Laura Fernández suavizó la dicción para hablar, con timidez, de un simple “golpe a la institucionalidad”.

De la noche a la mañana, el temible felino que iba a devorarse a los tribunales terminó convertido en un lindo y afónico gatito.

🎭 La metamorfosis del adjetivo

Del trueno al susurro: Resulta desternillante ver la rapidez con que el diccionario oficialista retira sus palabras cuando el agua le llega al cuello. El viernes eran “golpistas peligrosos”; el miércoles, Rodrigo Chaves prefirió bajar el tono y llamarlos “filibusteros”, y para el viernes ya hablaban de un “golpe institucional” para no quedar tan mal con las agencias internacionales y los mercados que empezaban a preguntar si en Costa Rica había habido un tanque en la calle.

Lección de Ciencias Políticas a domicilio: Tuvo que salir el Colegio de Politólogos, la Escuela de Ciencias Políticas y 51 profesores de Derecho de la UCR a explicarles con plastilina que para que haya un “golpe de Estado” se necesita un actor militar o ilegal derrocando al Ejecutivo, no una resolución judicial que les recuerda cumplir el artículo 164 de la Carta Magna.

El miedo al ridículo: Cuando la retórica del pánico no pega en la población y la gente responde llenando la plaza de esquina a esquina, la única salida del matonismo verbal es desescalar el vocabulario y hacerse el desentendido.

🍿 Un libreto en reversa

La política de la exageración tiene un grave problema: la inflación de las palabras. Si a un fallo de un recurso de amparo lo llaman “golpe de Estado”, ¿qué adjetivo les va a quedar cuando de verdad enfrenten una crisis seria?

Tanto ruido para terminar recogiendo las velas. Rugieron en la conferencia de prensa como jaguares sedientos de pelea, pero cuando vieron la reacción social y el papelón técnico-jurídico que estaban haciendo, prefirieron guardar las garras y retirarse maullando bajito.

🦂 EL AGUIJÓN:

Empezaron el viernes gritando «¡golpe de Estado!» con cara de jaguares bravos, y para el miércoles ya andaban pidiendo leche y maullando bajito como lindos gatitos. ¡Qué rápido se les desinfló el libreto!

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