En la tradición política costarricense, las fiestas patrias solían ser espacios para el encuentro, el respeto a las instituciones y el orgullo de la historia común. Sin embargo, en el libreto del oficialismo de Pueblo Soberano, la conmemoración de los 202 años de la Anexión del Partido de Nicoya fue convertida en una lamentable tarima de agitación, polarización y demagogia barata. Las desafortunadas declaraciones del ministro de la Presidencia y Hacienda, Rodrigo Chaves, lanzando preguntas capciosas a la multitud bajo un evidente efecto de presión social, no hacen más que evidenciar la peligrosa deriva autoritaria en la que intenta encarrilar al país.
🎭 La manipulación del «efecto rebaño»
Lanzarle a un público eufórico y acorralado por el micrófono preguntas sobre si «les da miedo la dictadura» o si «creen que va a cerrar el Poder Judicial» no es un ejercicio de consulta popular ni de libertad de expresión; es una desfachatez orientada a infantilizar a la ciudadanía y ensayar el aplauso fácil mediante la intimidación. Como bien lo señaló el presidente de Liberación Nacional, Ricardo Sancho, utilizar una fiesta nacional para tantear las aguas del autoritarismo representa una burla directa al civismo de la pampa guanacasteca y una maniobra propia de regímenes populistas que buscan medir hasta dónde aguanta el tejido democrático.
👻 El fantasma de la «oposición comunista»
El discurso del ministro apeló al gastado recurso de invocar fantasmas y conspiraciones: acusar a la oposición de «obstruccionista y comunista» y de estar «aliada al Poder Judicial» para meterle miedo a la gente es un desatino flagrante. Resulta irónico que quien rehúsa dialogar en el Congreso y renuncia a las tareas propias de la articulación política prefiera ir a las plazas públicas a atizar la confrontación, acusando de «dictadura» e «hipocresía» a cualquiera que ose ejercer el control de constitucionalidad o la división de poderes establecida en nuestra Carta Magna.
🏛️ Vandalismo constitucional
Lo ocurrido en Nicoya es una herida más a la convivencia democrática. El intento sistemático por deslegitimar a los jueces, a los tribunales y a la oposición mediante la retórica de plaza pública roza lo que acertadamente se ha calificado como vandalismo constitucional. Costa Rica ha construido su paz e institucionalidad sobre la base del respeto mutuo y las garantías legales, no sobre la presión de turbas dirigidas desde un micrófono oficialista. Quienes hoy aplaudieron entre la sorpresa y el compromiso momentáneo, de seguro sopesarán en frío el peligro de jugar con la democracia a cambio de un titular de prensa.
🤡 La tarima del odio
Guanacaste y Costa Rica merecen un gobierno que resuelva los problemas reales de seguridad, empleo e infraestructura, no un espectáculo continuo de ofensas y provocaciones. Usar las fechas históricas para sembrar discordia y normalizar el desprecio por la legalidad no es un acto de valentía: es la simple manifestación de la incapacidad para gobernar en democracia.
🦂 El aguijón
Lanzar preguntas al rebaño en plaza pública no es democracia: es el viejo truco del encantador de serpientes midiendo el veneno.
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