📌 ¿Reforma profunda o desmantelamiento a la brava?
Vieran que don Nogui Acosta y la presidenta Laura Fernández andan con unas ganas tremendas de meterle el bisturí a la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Salieron muy orondos diciendo que urge un “cambio profundo” en la institución insignia del país. Pero claro, cuando desde Zapote hablan de “reformas”, la oposición de inmediato se pone en guardia, y con justa razón. Resulta que las brillantes ideas del jefe del Partido Pueblo Soberano (PPSO) incluyen revisar la infraestructura hospitalaria porque, según su curiosa lógica demográfica, como la población ya no crece al mismo ritmo, a lo mejor ya no se ocupan más hospitales. ¡Qué genialidad! Parece que en el gobierno no se han enterado de que Costa Rica vive un proceso de envejecimiento acelerado y que la realidad en las salas de emergencias es de colapso absoluto. Mientras la OCDE recomienda tener al menos 4,5 camas por cada 1.000 habitantes, en el suelo nacional apenas arañamos la vergonzosa cifra de 1,1 camas. Pero de por sí, para ellos la solución no es construir, sino congelar la obra pública.
📉 Recetando el sálvese quien pueda
La otra gran ocurrencia de don Nogui es el régimen de pensiones por Invalidez, Vejez y Muerte (IVM). Ahora propone una especie de pensión mínima que la gente deba complementar con sus propios ahorros. O sea, un sálvese quien pueda en toda la regla que dinamita el principio de solidaridad y universalidad de nuestra seguridad social. En un país donde la informalidad laboral ya ronda el 40% y donde a la mayoría de las familias trabajadoras el salario apenas les alcanza para terminar el mes, salir a pedir “ahorros propios” para la vejez o para pagar una consulta médica privada es vivir en una realidad paralela. Lo más peligroso es la actitud: amparados en los 31 diputados que obtuvo su fracción, en el oficialismo amenazan con avanzar con estas reformas “con o sin la oposición”. ¡Qué bonita y conveniente la democracia de la aplanadora legislativa!
🦂 El Aguijón
¡El elefante en la habitación! Don Nogui habla muchísimo de reducir los gastos, de cambiar la gobernanza de la Junta Directiva para meter “CEOs” a manejar la salud pública como si fuera una pulpería, y de reestructurar la atención. Sin embargo, ni de reojo vuelven a ver la billonaria deuda que el Estado mantiene con la Caja, que ya alcanza la estratosférica cifra de ¢5 billones. Es sumamente fácil y hasta descarado hablar de la insostenibilidad financiera de una institución cuando sos vos, como Estado, el que se niega a pagar la factura que le corresponde por mandato constitucional.
Lo que busca este gobierno, disfrazado de “modernización”, es una jugarreta evidente para desmantelar la seguridad social y abrirle la puerta a la privatización por pedazos. Las diputadas de oposición como Janice Sandí, Vianey Mora, Abril Gordienko y Claudia Dobles hacen bien en pegar el grito al cielo. Ya sabemos cómo terminan esos experimentos: nos quieren recetar el desastroso modelo de pensiones chileno o el sistema de salud estadounidense, donde el que no tiene una tarjeta de crédito con fondos suficientes se queda atrapado en la acera condenado a la muerte. Si el Ejecutivo utilizara esa energía en diseñar un plan responsable para transferir a la formalidad a ese 40% de trabajadores informales y en abonar a la deuda histórica, otra historia sería. Mucho ojo con los cantos de sirena oficiales; debilitar la Caja es golpear directo al corazón de la paz social de Costa Rica. ¡Zas!
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