El Escorpión

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¿Obras del Espíritu o de Zapote?

Resulta que ahora, en la Costa Rica de las “bendiciones” políticas, hasta los proyectos más nobles terminan pasando por el filtro del oficialismo. Aclaremos los nublados del día: nadie pone en duda el impacto de una obra que alimenta y da esperanza a la niñez vulnerable; eso es indiscutible y necesario.

Lo que eriza la piel —y lo que este Escorpión no puede dejar pasar— es ver cómo una plataforma construida con la solidaridad de miles se convierte, de la noche a la mañana, en un megáfono del populismo de turno.

🛡️ El púlpito como plataforma

Padre, no se vale. La fe y la labor social nacen para sanar heridas, no para profundizar las fracturas de un país ya polarizado. Ver una obra de tal magnitud utilizada como escudo o respaldo de intereses políticos es, por decir lo menos, una bofetada a la ética pastoral.

Llamar a esto “apoyo estratégico” es como decir que el agua y el aceite se mezclan por pura voluntad divina. En el país de la “posverdad”, mezclar la religión con la política partidaria es una receta que rara vez termina bien, especialmente cuando se busca legitimar narrativas confrontativas desde el altar.

✍️ El legado en la balanza

Parece que en Zapote confunden el respaldo moral con un cheque en blanco electoral. Seamos claros: la admiración por la obra no obliga a aceptar el abrazo a una narrativa que divide. La influencia moral debería servir para tender puentes, no para ensanchar el abismo que hoy separa a los costarricenses.

Desconocemos qué promesas hubo de por medio, pero sí sabemos que el desencanto es colectivo. Una obra noble debe estar por encima de cualquier coyuntura política; de lo contrario, el riesgo es que el legado termine manchado por el polvo del camino partidario.

🦂 El Aguijón

¿Puede una torre de alegría sostenerse sobre una base de polarización? En política todo es posible, pero en la moral, los números no cierran. Si el referente busca el aplauso del gobierno antes que la unión de las conciencias, entonces el rumbo se perdió en algún escritorio de Casa Presidencial.

Ojalá recapacite, porque las causas de los niños no deberían tener color político ni servir para orientar respaldos electorales. Porque cuando la fe se arrodilla ante el poder, la que pierde es la esperanza. ¡Zas! 🦂⛪🚫

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