🦂 Circo, chapuzas y la gran resaca de la economía jaguar
⚖️ Atolillo con el dedo de la virtuosa líder presidenta
Nos convocan a un supuesto y rimbombante “diálogo nacional” para hablar de la conveniencia de ingresar al polémico Acuerdo Transpacífico, pero apenas se seca la tinta del comunicado, la ministra sale a corregirle la plana a todo el mundo anunciando que la negociación terminó y que el tratado «está en firme». Nos invitan a debatir sobre el clima cuando el huracán ya pasó y barrió con la casa. ¿Para qué invitan a la fiesta si ya se llevaron el pastel y apagaron las luces? Es el arte de hacer como que se consulta mientras se impone por decreto.
👑 Hasta donde yo sé…
Mientras tanto, el sainete interno nos regala perlas de soberbia institucional que dejan a cualquier culebrón a la altura de un juego de niños. Ante el abrupto y silencioso despido de Tovar, la respuesta oficial no se hizo esperar con un talante digno de monarquía bananera: «Hasta donde yo sé, la presidente de este país soy yo». ¡Faltaba más! Claro que manda la jefa, sobre todo cuando se trata de repartir culpas, silenciar discrepancias y exigir una obediencia ciega mientras el barco hace agua por los cuatro costados.
🎪 La improvisación, las chapuzas y las ocurrencias
En el circo del poder, la función nunca se detiene y los números de contorsionismo político superan cualquier ficción. En una sola jornada caen renunciados dos viceministros, la vicanciller y el vice del MEIC (el mismo personaje que firmó aquel jugoso contrato con Open English mientras despachaba como presidente ejecutivo del INA, joyita que algún día tendrá que pasar por la lupa de una auditoría seria). Improvisación desatada, ausencia total de rumbo, chapuzas monumentales y una inutilidad institucional que ya roza la caricatura.
Mientras los jerarcas juegan a las sillitas musicales en los despachos, la realidad de la calle golpea sin anestesia:
- La mandataria viaja, hace compras y ordena que no se mueva una sola hoja sin su bendición personal, mientras se deja ver muy sonriente junto a personajes salpicados por supuestos escándalos de lavado de dinero.
- El flamante ministro de Justicia —cariñosamente bautizado como “Pichi”— se va de gira a las cárceles a posar de duro y a asustar a los privados de libertad, como si intimidar a los presos fuera a detener la ola de homicidios y la crisis de inseguridad que desborda las calles del país.
- Las grandes transnacionales deciden empacar maletas, cerrar operaciones y dejar a cientos de familias ticas en el desempleo absoluto.
- La industria turística se ahoga lentamente por culpa de un tipo de cambio asfixiante que pulveriza su competitividad, mientras los ganaderos y agricultores miran hacia el horizonte esperando un auxilio estatal que nunca llega para capear los destrozos del Fenómeno del Niño.
🔍 ¿Dónde quedó la Chavelandia?
Y entonces nos toca mirar fijamente el panorama y hacernos las preguntas incómodas que duelen. ¿Dónde quedó esa famosa “Chavelandia” de los cuentos de hadas que nos proyectan en el circo mediático de los miércoles? ¿Qué se hizo de la mítica e imbatible “economía jaguar” que nos prometían en campaña?
🦂 El aguijón final
La verdad desnuda es que este gobierno no es más que un tigre de papel mojado: ruge ferozmente contra los molinos de viento desde un atril, pero se desmorona de incompetencia ante los problemas reales. Nos vendieron la ilusión de una modernidad felina y lo único que nos dejaron fue un costoso zoológico de ocurrencias, donde la única bestia hambrienta y salvaje es la improvisación, devorándose día a día el empleo, la tranquilidad y el futuro de todo un país.
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