8 de octubre, 2026

Thalif Deen
NACIONES UNIDAS – Los siete candidatos que siguen en liza por el puesto de secretario o secretaria general de la ONU se han enfrentado hasta ahora a una avalancha de preguntas, en su mayoría procedentes de delegados del Consejo de Seguridad y de los medios de comunicación.
Sin embargo, algunas de las preguntas más delicadas desde el punto de vista político y con mayor carga de significado han sido eludidas por los candidatos o candidatas—ya sea de forma intencionada o accidental—, principalmente porque sus respuestas podrían desencadenar un veto de los cinco países con ese poder en el Consejo de Seguridad, el llamado P5: China, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y Rusia.
¿Apoya usted las políticas de Diversidad, Equidad e Inclusión (DEI) en la ONU? En caso afirmativo, ¿contribuirá a aplicar esta política, que excluye el empoderamiento de género y que defiende con firmeza la administración de Donald Trump?
Estados Unidos ha tachado el cambio climático de «falsedad». ¿Cuál es su postura respecto al calentamiento global y el cambio climático? ¿Tiene alguna reacción ante la opinión de Estados Unidos?
Como secretario o secretaria general, ¿cuál será su filosofía de liderazgo?
La Corte Penal Internacional (CPI) ha determinado que el primer ministro israelí es un criminal de guerra y está acusado de cometer genocidio en Gaza. ¿Está de acuerdo? Si no es así, ¿qué opina al respecto?
¿Considera que Taiwán es parte integrante de la República Popular de China (RPC)? Y, como secretario/a general, ¿iniciará negociaciones para evitar un posible nuevo conflicto militar en la región?
¿Constituye la invasión rusa de Ucrania una violación de la Carta de las Naciones Unidas? ¿Y es Rusia responsable de crímenes de guerra en Ucrania?
Esas son algunas de las preguntas a las que deben enfrentarse quienes buscan suceder al portugués António Guterres desde el 1 de enero de 2027: tres hombres y cuatro mujeres, todas latinoamericanas-caribeñas, impulsadas porque en la tradición rotatoria de la ONU el cargo correspondería a esta región, y porque son mayoría entre los 193 Estados del organismo los que consideran que a sus 81 años llegó la hora de que una mujer lo encabece.
Thomas G. Weiss, catedrático presidencial emérito de Ciencias Políticas y director emérito del Instituto Ralph Bunche de Estudios Internacionales del Centro de Posgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York, dijo a IPS que la ausencia de preguntas incisivas por parte de los gobiernos es más fácil de entender que la de los periodistas, que deberían arrojar luz y poner de manifiesto el relativo grado de cobardía de los candidatos.
«Los dos últimos secretarios generales demuestran que lo que se considera aceptable entre los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad no es lo que la ONU requiere. El planeta necesita audacia y la voluntad de decirle la verdad al poder. Por desgracia, lo que hace que un candidato resulte elegido y lo que se requiere son dos cosas diferentes», aseguró.
Mandeep S. Tiwana, secretario general de Civicus, una alianza mundial de organizaciones de la sociedad civil y activistas, declaró a IPS que, en la práctica, para sortear con éxito el actual campo minado político, podría considerarse prudente que los candidatos evitaran las preguntas que consideraran polémicas.
Pero, ¿qué dice eso del proceso de nombramiento del próximo secretario general?, preguntó.
«Se supone que las Naciones Unidas son la conciencia del mundo. Por lo tanto, en principio, responder a una pregunta sobre el valor de la diversidad y la equidad o denunciar la realidad de la complicidad en genocidios y crímenes de guerra por parte de Estados poderosos no debería ser tan difícil para alguien que aspira a ser el líder del organismo mundial», planteó.
Lamentablemente, se han arraigado tradiciones en las que los altos funcionarios de la ONU se ven más como burócratas en deuda con los representantes de los Estados —algunos de los cuales ni siquiera celebran elecciones libres y justas— que como servidores de los pueblos del mundo en cuyo nombre se fundó la ONU, afirmó Tiwana.
«La ONU deriva su legitimidad de sus valores fundacionales. Esperamos que quienquiera que sea nombrado rompa con este molde. Es fundamental que llegue el momento de que una mujer dirija la ONU y la gobierne con valores de liderazgo feminista, como la búsqueda del consenso, el coraje, el reparto del poder y la inclusión radical», dijo Tiwana. Y agregó: «Al mismo tiempo, debería ser capaz de escuchar y empatizar profundamente con las víctimas de las mismas violaciones que la ONU se creó para prevenir».
Richard Gowan, director de Asuntos Globales e Instituciones y observador de larga trayectoria de la ONU en la organización Crisis Group, con sede en Bruselas, recordó a IPS que hay un viejo dicho que reza: «Los políticos hacen campaña con poesía, pero gobiernan con prosa».
Pero los aspirantes a secretario general de la ONU, señaló, «ni siquiera pueden hacer campaña de forma poética. Tienen que andar con mucho cuidado para no ofender a los países con derecho de veto». Esto les lleva a hacer declaraciones que se ajustan al mínimo común denominador y a evitar los temas espinosos.
«Eso significa que estas campañas resultan decepcionantes para los observadores de la ONU y aburridas para los periodistas. Sin embargo, al fin y al cabo, el máximo diplomático del mundo debe ser diplomático, por lo que la campaña se reduce a demostrar quién puede ser más discreto, no más brillante», consideró.
Cabe señalar que ni siquiera los mejores líderes de la ONU dijeron gran cosa que resultara emocionante durante la fase de campaña. Secretarios generales como Dag Hammarskjöld, U. Thant y Kofi Annan asumieron el cargo sin causar revuelo.
Hammarskjöld, señaló, era famoso por sus períodos de silencio introspectivo, incluso una vez que ya ocupaba el cargo. Por lo tanto, no creo que la franqueza sea necesariamente un criterio decisivo en esta carrera, recordó Gowan.
El último sondeo, el quinto, realizado en el Consejo de Seguridad -en que participaron los 15 miembros del Consejo de Seguridad, los P5 y los 10 miembros rotatorios-, arrojó que la favorita sigue siendo la costarricense Rebeca Grynspan, actual secretaria general de ONU Comercio y Desarrollo (Unctad).
Según trascendidos de una votación secreta, recibió nueve votos a favor, pero también seis en contra, frente a los tres de la tercera ronda y los cuatro de la cuarta. Ello cuando los votos en contra son casi más importantes que los a favor en estos sondeos, más si son de miembros del P5, aunque eso es imposible saberlo.
La segunda posición la obtuvvo el argentino Rafael Grossi, por delante de la guyanesa Carolyn Rodrigues-Birkett, quien se había mantenido en el segundo puesto entre los favoritos.
Grossi, quien es director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), recibió seis votos a favor, siete rechazos y dos «sin opinión». Rodrigues-Birkett, embajadora de Guyana ante la ONU, obtuvo cinco votos a favor, nueve en contra y otro «sin opinión».
Pero un hecho importante es que los dos perdieron varios apoyos respecto al cuarto sondeo.
Muy lejos se situaron el senegalés Macky Sall, con cinco votos a favor y 10 en contra, y el ugandés Olara Otunnu, con tres apoyos y 12 rechazos.
Cerraron la tabla dos aspirantes de Ecuador, María Fernanda Espinosa, quien tuvo tres votos a favor, nueve en contra y tres «sin opinión», e Ivonne Baki, con 14 votos en contra y uno «sin opinión».
Se espera que ellas dos o al menos Baki -que solo obtuvo un voto a favor en alguno de los sondeos, se salgan de la carrera para suceder a António Guterres desde el primer día de 2027, como ya hizo la expresidenta chinela Michelle Bachelet antes del cuarto sondeo, al percibir su falta de apoyos.
La publicación PassBlue aseguró que es probable que en un Consejo de Seguridad el 16 de octubre se pueda realizar la primera votación abierta, mediante un mecanismo de colores, que permitiría saber si alguno de los candidatos tiene un veto del P5.
Los 193 Estados miembros de la 81 Asamblea General de la ONU votarán con esas cartas marcadas por el Consejo de Seguridad al sucesor de Guterres y al décimo secretario o secretaria general del organismo mundial.
T: MF / ED: EG
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