Bolsonaro enfrentará a Lula en segunda vuelta

Brasil va a segunda vuelta: Flávio Bolsonaro obtiene 47,15% y Lula 45,02%

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Foto: X @FlavioBolsonaro

El actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva y el candidato Flávio Bolsonaro disputarán la segunda vuelta de la elección presidencial de Brasil, en una contienda que enfrenta la continuidad del actual gobierno con una alternativa que podría modificar prioridades ambientales y de política exterior.

Los resultados del 4 de octubre de 2026 colocan en el centro de la campaña el rumbo de las políticas aplicadas desde el regreso de Lula al poder en 2023. Desde entonces, la deforestación cayó 45% hasta alcanzar su menor nivel en más de una década. Expertos en clima y conservación advierten que una victoria de Flávio Bolsonaro podría revertir las políticas de control restablecidas por la administración de Lula.

La cuestión ambiental tiene un peso particular para Brasil. La deforestación y los cambios en el uso de la tierra son presuntamente las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero del país. Al mismo tiempo, la Amazonía almacena grandes cantidades de dióxido de carbono y genera humedad atmosférica que influye sobre el clima más allá de Sudamérica, según analistas afines al gobierno de Lula.

Por su parte, la segunda vuelta también puede incidir en la orientación internacional de Brasil. Durante su mandato, Lula pretendió reforzar el multilateralismo, la integración regional, la cooperación con el Sur Global y la autonomía del país frente a las grandes potencias.

Con 99,39% de las mesas escrutadas al cierre de esta nota, Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal, obtuvo 47,15% de los votos, con 55 millones 909 mil 203 sufragios, mientras Lula da Silva, del Partido de los Trabajadores, alcanzó 45,02%, con 53 millones 379 mil 416 votos. La diferencia entre ambos fue de 2,13 puntos porcentuales. Augusto Cury, de Adelante, registró 2,90%; Renan Santos, de Misión, 2,25%, y Ronaldo Caiado, del Partido Social Democrático, 2,19%. Los datos, atribuidos al Tribunal Superior Electoral de Brasil (TSE), sitúan a Bolsonaro y Lula en el balotaje.

De cara a la relación con Estados Unidos cabe destacar que en 2025, el gobierno de Donald Trump impuso aranceles de hasta 50% a determinados productos brasileños y vinculó públicamente la medida con el proceso judicial contra el expresidente Jair Bolsonaro. Un cambio de gobierno podría modificar las prioridades de Brasil frente a Washington, aunque los vínculos comerciales con China responden a intereses estructurales que exceden a una sola administración.

Tras emitir su voto este domingo, Jair Bolsonaro afirmó que el país “necesita un cambio” y sostuvo que la intención de llegar a la presidencia es “liberar al pueblo brasileño”. Lula, por su parte, planteó la elección como una decisión “entre democracia y barbarie”.

Para la segunda vuelta —prevista para el 25 de octubre de 2026— se definirá no solo quién encabezará el próximo gobierno, también la continuidad o modificación de políticas que durante los años recientes. Del lado del socialista Lula, marcaron la agenda ambiental y la posición internacional de Brasil.

Quién puede quedarse con los votos que definirán Brasil

Con menos de dos puntos entre los finalistas, los votantes de Cury, Santos y Caiado adquieren un peso decisivo rumbo al 25 de octubre

Brasil llegará al balotaje presidencial con una diferencia mínima entre Luiz Inácio Lula da Silva y Flávio Bolsonaro. Sin embargo, buena parte de la atención está puesta ahora en millones de votos que todavía no tienen un destino definido.

Augusto Cury, Renan Santos y Ronaldo Caiado quedaron fuera de la segunda vuelta, pero juntos reunieron más de ocho millones de sufragios. Esa cifra supera la diferencia obtenida por Bolsonaro sobre Lula en la primera vuelta y convierte a sus electorados en un factor clave.

El desafío para ambos finalistas será transformar afinidades ideológicas en votos efectivos. Ninguno de los tres candidatos eliminados garantiza una transferencia automática de apoyo, y sus bases muestran comportamientos políticos bastante diferentes.

Tres electorados con perfiles distintos

Augusto Cury terminó tercero con alrededor del 2,9% y construyó una candidatura de centro, crítica de la polarización entre lulismo y bolsonarismo. Su propuesta combinó disciplina fiscal y reducción del gasto público con políticas sociales centradas en educación y salud mental.

Cury resumió esa mezcla con la fórmula “cabeza capitalista y corazón socialista”. Tras la primera vuelta, evitó respaldar a cualquiera de los finalistas, dejando mayor libertad de decisión entre quienes acompañaron su candidatura.

Renan Santos quedó cuarto con cerca del 2,25% y representó una opción más claramente ubicada a la derecha. Su campaña defendió liberalismo económico, reducción del Estado, reformas fiscales y previsionales, además de una política de seguridad especialmente dura.

Santos también descartó apoyar tanto al Partido de los Trabajadores como a Flávio Bolsonaro. Esa posición refuerza el perfil independiente de un electorado identificado con el voto de protesta y menos proclive a seguir instrucciones partidarias.

Ronaldo Caiado obtuvo poco más del 2,1% y representa una centroderecha vinculada al agronegocio y la seguridad. Su trayectoria también está marcada por posiciones críticas frente al Partido de los Trabajadores y por una agenda favorable al sector agropecuario.

Aunque comparte puntos con sectores bolsonaristas, Caiado evitó anunciar un respaldo inmediato. Su definición quedó vinculada a conversaciones internas del Partido Social Democrático, una fuerza con posiciones diferentes según cada región.

Bolsonaro parte con ventaja, pero el voto sigue abierto

Una encuesta de Quaest citada tras la primera vuelta muestra mejores perspectivas para Flávio Bolsonaro entre los votantes de los tres candidatos eliminados. El senador recibiría 60% del electorado de Santos, 43% del de Caiado y 34% del de Cury.

Lula captaría proporciones menores en esos grupos, con 11% de los votantes de Santos, 19% de Caiado y 23% de Cury. Aun así, una parte importante considera votar en blanco, anular su sufragio o mantenerse fuera de las urnas.

Ese escenario impide hablar de bloques electorales completamente transferibles. Bolsonaro aparece mejor posicionado entre sectores liberales, conservadores y vinculados al agronegocio, mientras Lula puede buscar apoyos entre votantes centristas y moderados de Cury.

La abstención agrega otra variable decisiva al escenario. Más de 33 millones de electores no participaron en la primera vuelta, por lo que ambos candidatos también deberán competir por movilizar a quienes permanecieron fuera de la elección.

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