Analizando con Ocean Castillo
Ocean Castillo
Mi familia, estuvo marcada por los eventos del 48: unos Calderonistas, otros, Figueristas. Yo, leí el Manifiesto Comunista por primera vez en la Universidad, en un curso introductorio de sociología.
Del Che Guevara, había oído hablar, como una figura que los comunistas admiraban. De mi parte, en los últimos años de secundaria, había abrazado la socialdemocracia, como fruto de los estudios de las ideologías políticas, en la materia de cívica en cuarto año.
Luego, ya en el ejercicio del análisis político en los medios de comunicación:
- Critiqué el gobierno de Figueres Olsen, por el Pacto Figueres – Calderón.
- Critiqué el gobierno de Miguel Ángel Rodríguez, por el Combo del ICE.
- Critiqué el gobierno de Abel Pacheco, por su incapacidad para gobernar.
- Señalé al segundo gobierno de Arias, por profundizar el modelo economicista.
- No dejé pasar los desórdenes de la administración Chinchilla Miranda y su favorecimiento a los grandes empresarios, al exentarles del pago de impuestos por la electricidad.
- Con la llegada del PAC, no cerrábamos los ojos ante el “cementazo”.
- Critiqué fuertemente, el paquete fiscal, de la administración Alvarado Quesada.
- Para la campaña del 2022, la dirigencia del PLN, presionaba para silenciarme por mis análisis de la campaña electoral. Como ciudadano, abandoné ese partido.
- Desde inicios de la administración Chaves Robles, recibimos amenazas hasta de agresión física.
- Por mis críticas a los actuales ocupantes del gobierno, ahora resulta que esta página y yo, somos comunistas.
En forma irónica, algunos dicen que la estrategia del PPSO, de tachar a todo crítico y opositor de comunista, es digna de “estudio teológico”, como si la teología fuese una especie de esoterismo.
Solo como ilustración, estudiar el fenómeno desde la teología, sí es posible, sobre todo, desde las corrientes de la Doctrina Social de la Iglesia, la Teología de la Liberación y la Teología del Pueblo.
Es interesante: para este servidor, en los ochentas, los comunistas, estaban en Pueblo Unido y en el 85 – 86, en esa coalición y en Alianza Popular.
Luego vendrían, el Partido del Progreso, Fuerza Democrática, el Frente Amplio. Hoy: los comunistas están en todo lado: como en las universidades hay pensamiento crítico, pues comunistas, en los debilitados sindicatos (Gracias al gobierno Alvarado Quesada), pues comunistas.
En la llamada: prensa canalla, rojos. En las redes sociales, sin troles: comunistas. En la Misa, comunistas, sobre todo, si la iglesia católica, critica al gobierno.
En resumen: si te opones al PPSO, a Chaves, a Fernández… pues: rojazo. Cuando en Ciencias Políticas, se estudiaba la cultura política del costarricense, se postulaba que, éste, no tendía a los extremos.
Pero el cansancio por las expectativas incumplidas por el tripartidismo: PLN, PUSC, PAC, fue alimentando el apoyo al neo populismo actual.
La polarización basada en la critica a ese tripartidismo y la oposición al binomio Chaves – Fernández, ha generado que todos los que critiquen al oficialismo, sean (seamos), etiquetados de comunistas.
He aquí, porque hace unos días alguien escribió: “Quien iba a pensar, que esta página es comunista”. El tema es, que a fuerza de etiquetar gente, en redes sociales se observa que, la etiqueta está uniendo a la oposición, pero bajo una visión critica: “si lucho por la igualdad y por la justicia social, pues soy comunista y no lo sabía y no me importa”.
Regresemos al tema de ilustrar: en la década de los 40, los liberales le quitaron apoyo al Dr. Calderón Guardia, en razón de la reforma social cristiana, esto llevó a una alianza con el Partido Comunista (Vanguardia Popular).
Los socialdemócratas, serán críticos de los desórdenes administrativos, pero apoyarán la reforma social. Para importantes sectores, de la alianza “Caldero – Comunista”, era imperativo permanecer en el poder, para defender la reforma social.
La oposición (Liberales – socialdemócratas), gana las presidenciales, pierde las congresionales (Diríamos hoy, las legislativas), por uso de las herramientas de la Constitución de 1871, se anulan las elecciones presidenciales.
Vendrá la guerra civil o revolución del 48: los socialdemócratas, ganarán en las trincheras: ellos, profundizarán la reforma iniciada por Calderón Guardia e iniciarán la modernización económica (El ICE, la nacionalización bancaria).
Véase que, los socialdemócratas y los comunistas, se enfrentan en la guerra civil o revolución del 48. La evidencia de esa tensión, fue la proscripción del Partido Vanguardia Popular del 48 a los 70.
Hoy, la absurda lectura del Chavismo, es la siguiente: los Figueristas – comunistas, se enfrentaron a los Caldero – Comunistas. Los primeros comunistas, derrotan a los segundos, y los ponen fuera de la ley: pero todos eran comunistas. ¡Alabado sea Dios!
Por otro lado, a la luz de las movilizaciones: el plantón y la faroleada, los oficialistas, se han dado cuenta “de que de verdad, hay oposición”. Esto les genera un miedo terrible. Esto explica en mucho, el proyecto de JM Villalobos, para reformar el tópico de la reelección presidencial.
Para quienes desde temprano nos opusimos al Chavismo, esto nos generó gran alegría: hace unos años, conversando con un colega politólogo, hablábamos de eso: “antes, sentíamos gran soledad”.
Asimismo, desde hace tiempo, hemos dicho que: desde la década de los 80, se ha dado una lucha por la democracia social, pero desde la llegada del Chavismo, esto, ha girado en el énfasis, por la defensa de la democracia política, sin perder la otra veta de lucha.
Indudablemente, los oficialistas, pasaron “a tener los ojos cuadrados”, tanto en el plantón como en la faroleada, había “un montón de comunistas”; y viene uno a ver, y los participantes, eran de clase media, incluso miembros de un empresariado patriótico.
Ahora bien, el giro de énfasis del que hemos hablado, es claro por la existencia de “los comités patrióticos por la Democracia”. Recuérdese que la idea de esos comités, surgió en el marco de la lucha contra el DR – CAFTA.
Lo cierto es, que en el momento presente, en los comités pro defensa de la democracia: hay socialcristianos, “Manuel Moristas” y socialdemócratas. La acción del Chavismo, ha generado una reacción.
Una reacción que permite hasta un común denominador simbólico: “me dicen comunista”. Es decir, en el léxico de ciertos sectores de la política: “ser opositor del Chavismo, es ser comunista”. La tontería de fondo es máxima. Pero además, la descalificación ha fracasado: Los Chavistas son ciudadanos. Pero los mal llamados “comunistas”, también lo son.
Vuelvo al comentario escrito en esta página: “… es comunista…”, Esto demuestra que esta página les incomoda; estará por verse, si estamos ante “una mayoría silenciosa” o si los números de las encuestas creíbles, se comienzan a volcar, por la erosión de Laura Fernández.
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