🦂 El “milagro” de los 8 votos y la alfombra de Barzuna
🧹 El arte del cepillado legislativo
Hay discursos que no se escriben con tinta, sino con betún y cepillo. La reciente intervención del diputado Antonio Barzuna, saliendo al paso a defender a la hoy exdiputada Pilar Cisneros tras su comprometedora foto junto al presunto lavador Zhang Guobin, pasará a los anales de la historia patria como uno de los ejercicios de obsecuencia más serviles que se recuerden en Cuesta de Moras.
Según el lírico relato de Barzuna, la reforma constitucional para permitir la extradición de nacionales por narcotráfico y terrorismo fue prácticamente una obra individual, mística y mesiánica de doña Pilar. “Un gran esfuerzo y lucha… GRACIAS DOÑA PILAR”, exclamó el legislador conmovido, casi al borde del sollozo patriótico. Lo que se le olvidó al diputado en su arrebato de devoción fue un pequeñísimo detalle matemático e institucional.
🧮 La aritmética del fanatismo
En la Asamblea Legislativa saliente, el oficialismo chavista contaba con la impresionante, apabullante y colosal cifra de… 8 diputados. Para aprobar una reforma a la Constitución Política en Costa Rica no bastan los discursos incendiarios ni las transmisiones en vivo; se requiere una mayoría calificada de 38 votos y, por si fuera poco, su ratificación en dos legislaturas distintas.
Es decir, sin el apoyo decidido, maduro y patriótico de las bancadas de oposición (a las que el chavismo pasaba insultando de lunes a viernes), esa ley jamás habría visto la luz. La reforma no fue el “milagro de Pilar”, fue un acuerdo de Estado logrado a pesar de la polarización que ella misma alimentaba. Pero claro, en la narrativa del culto a la personalidad, los 30 votos de la oposición no existen; todo fue gracia y obra del Espíritu Santo y su profeta en la Tierra.
📸 La foto que ni el betún puede limpiar
El ardor de Barzuna no es casual. La prisa por coronar a Cisneros como la “madre de la extradición” tiene un objetivo muy terrenal: desviar la atención de la incómoda fotografía donde la exlegisladora posa sonriente junto a Zhang Guobin, el hombre requerido por los Estados Unidos por presunto narcotráfico y legitimación de capitales.
Resulta fascinante la doble vara del régimen: si un opositor aparece a tres metros de un sospechoso, es una “estructura criminal”; pero si doña Pilar posa gustosa con un prófugo internacional, es un “detalle irrelevante” que se borra cantándole alabanzas por una ley que ni siquiera pudo haber aprobado sola. La pirotecnia verbal de Barzuna busca que el país mire hacia la medalla inventada para no tener que ver la alfombra roja por la que se paseaban los invitados VIP de la cúpula.
🦂 El Aguijón del Escorpión
Dice el diputado Barzuna que los 8 diputados del oficialismo aprobaron solos una reforma constitucional de 38 votos. Con semejante lógica matemática, ya entendemos por qué en Casa Presidencial nunca les cuadran los números del presupuesto ni los nombres de la lista de invitados VIP. ¡Qué nivel de física cuántica para justificar una foto!
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