¡Qué limpieza más sucia!
Pucha, es que doña Laura Fernández nos sale en conferencia de prensa con que viene a “limpiar” la política, pero uno vuelve a ver a su bancada y lo que parece es un desfile de sospechosos del OIJ más que una fracción legislativa. ¡Cajita blanca! Si esa es la escoba con la que piensa barrer, lo que va a hacer es desparramar más el lodo. 🦂🧹
El descaro de la inmunidad
Y lo de Marta Esquivel ya no tiene nombre. No ha terminado de devolver la millonada que se embolsó por sobresueldos en la CCSS y ya corrió a buscar una diputación para ponerse el escudo de la inmunidad y capearse el Caso Barrenador. Pero el colmo del cinismo —y aquí es donde la cosa se pone verdaderamente asquerosa— es que tiene el descaro de demandar al OIJ pidiendo otra millonada por “daños y perjuicios” tras los allanamientos. ¡Pucha! ¿Daños a qué? ¿A la impunidad? 🦂⚖️
La defensora que nadie llamó
Pero ahí no para el «Chavespectáculo» versión femenina. Sale doña Laura diciendo, muy quitada de bulla, que ella pelea más por la plata de las universidades públicas que los mismos rectores. ¡Pucha! ¿Alguien sabe en qué universo paralelo ha pasado eso? Porque en este, lo que hemos visto es el hacha lista para recortar presupuestos. ¿Qué carajos ha hecho ella a favor de la educación superior más allá de la retórica de tarima? 🦂🏛️
El aguijón
A doña Laura se le olvida que para limpiar la casa primero hay que sacar la basura, no darle una curul para que se esconda. Prometer limpieza mientras se protege el privilegio y se miente sobre el apoyo a la educación es, sencillamente, tomarnos el pelo a todos. ¡Cajita blanca para los que creen que el pueblo es tonto! ¡Pucha, qué descaro! 🦂🔥
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