El Escorpión

Operación «Cortina de Humo Lunar»

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Hay libretos que ni en Hollywood se atreverían a filmar por falta de presupuesto y exceso de ridiculez. Lo que estamos viviendo con el Ministro de Seguridad, Mario Zamora, y el presidente del ICE, Marco Acuña, ya no es política; es ciencia ficción de la clase B, de esa que da risa para no llorar.

Resulta que ahora, para que nos olvidemos del polémico acuerdo militarista firmado en Miami (ese que la Sala IV ya tiene bajo la lupa), el Gobierno se sacó de la manga un cuento digno de la Guerra Fría: ciberespionaje desde una base china… ¡en la Luna!

🌖 Un salto gigante para la torpeza

Dice Zamora —con esa solemnidad que solo da la desesperación— que no solo ubicaron a los hackers, sino que hasta tienen «imágenes» de los delincuentes. ¡Qué eficiencia! Se les pierden los sicarios en las narices en Limón, pero logran «fotografiar» a un hacker a 384,400 kilómetros de distancia.

Lo más cómico (si no fuera peligroso) es la preocupación por la información «secretísima» que supuestamente pone en peligro nuestro «arsenal militar». ¿Cuál arsenal, don Mario? ¿El inventario de botas de hule y los repuestos de las patrullas que no tienen gasolina?

🏮 El «Visto» Diplomático de Beijing

La respuesta de la Embajada de China fue un bofetón de realidad que se escuchó hasta en el lado oscuro de la Luna. Con una elegancia que deja en evidencia la rusticidad de Zapote, soltaron una frase para la posteridad: “Sacrificar las relaciones para complacer a otros países no logra ganar el respeto de nadie”.

Básicamente, nos dijeron que en China no tienen interés en nuestros datos y que estamos haciendo el «papelón» solo para quedar bien con el vecino del norte. Un recordatorio diplomático de que la soberanía no se alquila para montar shows de ciber-terrorismo barato.

💨 Please, ¡no hablen de Miami!

La jugada es tan transparente como el agua de una naciente: inventen un monstruo espacial, hablan de grupos de hackers chinos y de espías lunares, con tal de que la opinión pública deje de preguntar por qué nos estamos alineando militarmente con el «Escudo de las Américas» sin pasar por la Asamblea Legislativa.

Don Mario, doña Paula, dejen de mirar al cielo buscando villanos de película y empiecen a mirar la Constitución, que esa es la que realmente están hackeando desde el escritorio. Complacer a otros países a costa de la propia seriedad no es diplomacia, es servilismo con efectos especiales.

«Se puede engañar a algunos todo el tiempo, y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo… ni siquiera con cuentos chinos espaciales.»

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