Destinos oscuros

La Isla del Diablo (Île du Diable) │ Guyana francesa

Nivel de oscuridad: 8

La Isla del Diablo

Ubicada frente a la costa de la Guayana Francesa, es la más pequeña y rocosa de las tres Islas de la Salvación. Un pedazo de tierra rodeado de corrientes traicioneras y tiburones, diseñado por la geografía para ser una jaula sin barrotes.

Desde 1852 hasta 1953, funcionó como parte del sistema penitenciario francés. No era una cárcel común; era el lugar donde Francia enviaba a sus prisioneros políticos y a los criminales más peligrosos para que fueran «olvidados» por la civilización. Se estima que de los 80,000 hombres enviados a este sistema, la gran mayoría nunca regresó.

A diferencia de las otras islas del complejo, en la Isla del Diablo los prisioneros vivían en un aislamiento casi absoluto. El clima tropical, las enfermedades como la malaria y el trato brutal de los guardias convertían la sentencia en una condena a muerte lenta.

El residente más famoso fue el capitán Alfred Dreyfus, víctima de un complot antisemita, quien pasó años en una choza solitaria bajo vigilancia las 24 horas, sin poder hablar con nadie.

Las corrientes eran tan fuertes que el escape nadando era un suicidio. La famosa historia de Henri Charrière («Papillon») y su huida en sacos de cocos es el mito más grande nacido de este infierno verde.

Hoy las islas son un destino turístico y sede de una estación de seguimiento de cohetes de la Agencia Espacial Europea. Sin embargo, las ruinas de las celdas, devoradas por la selva, siguen ahí como un monumento a la crueldad humana y al fracaso de un sistema que buscaba la «redención» a través del tormento.

Lo de la Isla del Diablo nos recuerda que el ser humano es experto en convertir paraísos tropicales en sucursales del infierno. Los franceses, tan ilustrados ellos, creían que escondiendo a la gente en una roca en el Caribe borraban sus problemas sociales.

Basado en el libro “Atlas de los destinos oscuros”

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