El Escorpión

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En la fábrica de relatos del oficialismo se ha vuelto costumbre intentar emparejar la cancha a punta de falacias. El truco preferido de sus voceros es agarrar dos situaciones superficialmente parecidas, meterlas en un mismo saco y pretender que la ciudadanía no note el abismo moral que las separa. El caso más reciente de esta estrategia de igualación hacia abajo es el intento desesperado por equiparar los pagos salariales adicionales recibidos en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) por don Álvaro Ramos y por doña Marta Eugenia Esquivel.

⚖️ Mismo expediente, dos actitudes

Para la narrativa oficial, ambos expresidentes ejecutivos estarían «en la misma condición» por el simple hecho de que la administración de la CCSS les giró recursos por encima de lo que fijaba la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas. Sin embargo, la decencia y la ética no se miden por el error administrativo ajeno, sino por la actitud que cada quien asume en el instante preciso en que se detecta la anomalía. Y es ahí, en la reacción frente al dinero público pagado de más, donde se abre una grieta insondable entre ambos personajes.

📜 La solvencia de exigir la cuenta

En el caso de Álvaro Ramos, la conducta ha sido impecable y coherente con el respeto a los fondos de la seguridad social: ha solicitado formal e insistentemente que la institución le certifique el monto EXACTO cancelado de más y que se le brinde el número de cuenta y el procedimiento formal para realizar el reembolso inmediato. Ramos no ha puesto excusas, no ha inventado retóricas ni se ha atrincherado en el puesto; simplemente ha dicho: «Díganme cuánto es y a dónde lo deposito hasta el último colón». La voluntad de devolución es absoluta; la parálisis, de la propia burocracia que no le emite el cobro.

💰 La rebeldía de aferrarse al botín

En la acera del frente, el espectáculo de Marta Eugenia Esquivel roza lo dantesco. A sabiendas del cálculo y del monto desproporcionado que recibió en su salario —cuestionado severamente por la Contraloría General de la República y la opinión pública—, su postura no ha sido la de la restitución, sino la del atrincheramiento, la defensa legalista y la negativa rampante a soltar un solo colón de los recursos públicos pagados en exceso. Mientras a Ramos lo venden desde las bodegas de troles como un «enemigo» y a Esquivel la proyectan como una «profesional de altura», los hechos demuestran exactamente lo contrario: una cosa es la responsabilidad de un funcionario con principios y otra muy distinta la prepotencia de quien considera que lo cobrado de más es un derecho adquirido.

🤡 A mil años luz de distancia moral

Intentar vender a la opinión pública que Ramos y Esquivel son «lo mismo» es una burla a la inteligencia de los costarricenses. No se puede medir con la misma vara a quien pide una cuenta bancaria para devolver hasta el último peso de la patria y a quien apela a leguleyadas para quedarse con la plata en el bolsillo. Hay un abismo ético, moral y de conducta pública que ningún relato de red social podrá borrar jamás.

🦂 El aguijón

Solicitar la certificación para devolver hasta el último colón es de caballeros; aferrarse al salario excesivo pagado de más es la verdadera marca de la casa.

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