¿Turqueso 2.0?

Luis Paulino Vargas Solís

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Reconozco que Álvaro Ramos hizo un enorme, casi heroico, esfuerzo por tratar de limpiar la inmundicia al interior del PLN, por abrir ventanas y dejar que el aire fresco pudiera circular por aquellas habitaciones de enrarecida e irrespirable atmósfera.

Y, sin embargo, también es cierto que eso podría no haber sido suficiente. Que difícilmente logró ser suficiente.

El problema del PLN es viejo y tiene causas profundas. Creo que el viraje neoliberal que ese partido experimentó hace aproximadamente 42 años, lo despojó de toda identidad propia y reconocible, puesto que implicó arrancar las raíces ideológicas y programáticas que le insuflaban vida.

No fue que las extirparon de un solo envión. Llevó su tiempo pero, una vez que el proceso dio inició, ya no hubo vuelta atrás. Y precisamente eso ha marcado su decadencia, puesto que su abdicación ante el neoliberalismo y la traición a su propio legado, hizo que terminara siendo un cascarón políticamente inerte, pero, al mismo tiempo, un muy poderoso imán que atrajo a arribistas de toda laya, a oportunistas de todos los colores y pelajes.

Creo que Ramos intentó hacer un “reseteo”. Y eso tiene un mérito que es justo reconocer. No es poca cosa lo que logró, pero posiblemente no ha sido suficiente. A la luz de los antecedentes que ofrece la historia a lo largo de los últimos 40 y tantos años, se hace difícil pensar que haya sido suficiente.

Por otra parte, tengamos presente que si Chaves decidió ser el ministro de la presidencia no fue para hacer gala de sus dotes de negociador. Bien se sabe que un ladrillo dialoga con más soltura de lo que pueda hacerlo Chaves, y que un gato cimarrón es un negociador infinitamente más talentoso.

Chaves está en ese puesto para torcer brazos en la Asamblea Legislativa. Y para sobornar. Que no por casualidad él también decidió ser ministro de Hacienda, lo que significa que la chochosca estará enteramente bajo su control.

Todo a pedir de boca y que ni pagado a hacer: torcer brazos y repartir dádivas. Bajo el directo control del jefe de la presidenta.
Y a ver cuáles son los oportunistas y arribistas que se le pudieron haber colado a Ramos en su fracción legislativa, en disposición de ceder ante tan poderosos “argumentos”.

De momento tenemos un firme candidato: el joven diputado Eder Hernández.

Aquí aplica aquello de que si tiene el cuello largo como de jirafa y las patas largas como de jirafa. Y también las orejas y el rabo y los dientes de jirafa y, encima, camina como jirafa, pues seguramente es una.

En el caso de este diputado se hace obligatorio preguntarse: ¿no es acaso cierto que el hombre ha comenzado, ya desde muy temprano, a dar signos de que camina, habla y se comporta como lo hacían Carolina Delgado o el mismito “Turqueso”?

¿Será que estamos ante un “Turqueso 2.0”? ¿O tal vez un Carolino?

Es tristemente cierto que el PLN representa el punto débil del dique. Y este señor Hernández nos está dando un temprano campanazo para que lo tengamos presente y no lo olvidemos.

Por ahí podría florecer la traición y soltarse la correntada que le permita a Chaves establecer la tiranía con la que tanto y tan obsesivamente sueña.

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