🇺🇸 ¿Fútbol de cancha o geopolítica de billetera?: El Gran Hermano también quiere arbitrar
¡Válgame Dios! Uno pensaría que en el fútbol las tarjetas las saca el réferi y las reglas se respetan en el césped, pero ahora las órdenes vienen directo desde el Despacho Oval. Don Óscar Arias Sánchez, que de lidiar con superpotencias algo sabe, puso el dedo en la llaga con una denuncia del tamaño del Estadio Nacional. Resulta que el gobierno de los Estados Unidos —acostumbrado a pasarse por el forro el derecho internacional, las resoluciones de la ONU y los Derechos Humanos— ahora decidió que las normas de la FIFA tampoco aplican para ellos si se trata de ganar.
📞 Una llamada con olor a vasallaje
El descaro ocurrió ayer y dejó al planeta con la boca abierta. En un acto de prepotencia pura, el presidente Donald Trump le pegó un telefonazo de compadre hablado al mandamás de la FIFA, Gianni Infantino. ¿El motivo? Exigirle que desconociera la sanción que un árbitro, con toda la ley, le había impuesto a una estrella de la selección norteamericana por una falta gravísima. Lo que verdaderamente causa vergüenza ajena es que el señor Infantino, demostrando una columna vertebral de pura gelatina, ¡va y acata la solicitud de inmediato! Borró el castigo, arrodillando el deporte ante el capricho de Washington.
🌍 La doble moral de la FIFA
Como bien apunta don Óscar, aquí la hipocresía se desborda. Estoy seguro de que si esa misma llamada clientelar la hubiera hecho el jefe de Estado de Panamá, Jordania o Cabo Verde para salvar a uno de sus muchachos, Infantino les cuelga el teléfono en el acto. Es más, les habría metido una sanción histórica por interferencia política. Pero ah, cuando el que ruge es el león del norte, en las lujosas oficinas de Suiza se ponen a temblar, agachan la cabeza y mueven la colita con servilismo.
👔 Pantalones ante el poder político
Quien ocupa una posición de autoridad, sea en una humilde asociación comunal o presidiendo la institución del deporte más popular del planeta, debe tener la entereza moral para saber decirle que NO al poder político. Al revertir la sanción por pura complacencia, Infantino violenta las normas más elementales del juego y le resta a la FIFA la poca autoridad moral, credibilidad y autonomía que le quedaba.
🚪 Gianni Infantino debe irse
La conclusión de la pieza de don Óscar es contundente: Gianni Infantino debe irse. Es inaceptable que la máxima autoridad del fútbol actúe como secretario privado de una superpotencia.
🦂 El aguijón final
Si Infantino sigue entregando el arbitraje al mejor postor de la Casa Blanca, que no nos extrañe que para el próximo Mundial los tiros de esquina ocupen visa de turismo, los fueras de juego los certifique el Pentágono y las rojas se cambien por bloqueos económicos. ¡A empacar, Gianni, que la cancha le quedó inmensamente grande!
Cambio Político Opinión y análisis



