La clave es construir y actuar en escenarios que hagan viable la vida…
Caryl Alonso Jiménez

Y no cabe duda, ello confirma hoy día que quienes desarrollan los finos instrumentos de la seducción emocional se acercaron a las ilusiones individuales y colectivas, que configuraron el nuevo orden del control del pensamiento colectivo.
Richard Thaler, Nobel de economía en 2017, explicó que “las decisiones reales no son plenamente racionales, sino sensibles al contexto, a los atajos mentales y a los entornos”. Afirmación que conecta con la intensificación del consumo de las redes sociales… donde el estudio del comportamiento social resulta ser el objetivo de aplicaciones que ahora se extienden a campos de la microbiología en sistemas neuronales que se acercan a la conciencia profunda mediante modelos cuánticos.
Ese inmenso escenario partió de la transferencia civil en los años cincuenta de los dispositivos electrónicos desarrollados en la II Guerra Mundial. Talentos extraordinarios entre otros, como Alan Turing (1912-1954), que forjaron el uso computacional para la interceptación, encriptación y comunicaciones, que luego pasó como herramienta académica, y posteriormente como el instrumento clave de la comunicación masiva… pasando a ser el área más poderosa de todos los tiempos en el campo del poder global… que cambió la historia para siempre.
Descubrieron que construyendo escenarios de realidad aumentada se podría exacerbar las ilusiones, provocando emociones que derivaron en la segmentación de aplicaciones. Al parecer el prodigio estuvo en descubrir que la inmensa necesidad de estar comunicado, que abrió el mejor de los campos para gestionar las ilusiones colectivas, incorporando las dinámicas económicas para el consumo y desarrollando los sistemas más sofisticados de control y vigilancia (Orwell, 1949; Bradbury, 1953; Foucault, 1975), estrategias militares y sobre todo, la construcción de escenarios de poder…
Y todo se concentró extrañamente en manos de quienes desarrollaron los más importantes estamentos del control global. Se aceleró el modelo industrial en el uso electrónico en todos los campos y niveles de producción, transferencia de datos (efectivo electrónico que puede viajar libremente por el planeta), en ese pequeño dispositivo de mano convertido en una terminal de computación… pero que nadie repara para entender cómo funciona y se convierte en la compañía para amalgamar en la soledad la intensidad y la exacerbación emocional de miles y miles.
Y justo, ese es núcleo central de la base de la ilusión… disponer de soluciones en cuestión de segundos… Actualmente los estudios en el comportamiento humano, han confirmado que la configuración de expectativas para hacer viable y vivible la realidad, depende del grado de ilusión de los sujetos y colectividades, que por extraño que parezca, está incidiendo en una nueva valoración social…
No es cierto que en el campo del comportamiento humano existan eslabones perdidos… No. Hasta ahora sido la extensa e intensa investigación de la ingeniería social, genética y ahora neuronal. A lo largo del tiempo en que los procesos descubrieron que la microbiología y los estudios neuronales abrían un inmenso campo que eventualmente se convertiría en las armas de la estrategia para las nuevas guerras no convencionales.
Ese nuevo escenario fue creando las condici0nes de los más importantes avances en la gestión de expectativas para escenarios de las transformaciones futuras.
Al parecer y eso resulta incuestionable, empezar por los humanos (planificado a partir del maquinismo tecnológico de la IA), pasando por los procesos industriales hasta las batallas bélicas que forman parte de las lógicas geopolíticas.
El control y el establecimiento de comportamientos colectivos en una dirección hacia la construcción de escenarios ficticios de felicidad, que ya había sido descubierta desde los años 40 en el siglo pasado, desde de Watson hasta los modelos conductistas de Skinner aplicados a la mercadotecnia, marketing político y sugestión que manipula con trivialidades las olas de información falsa (kakutani, 2018).
En esto seguramente Oscar Picardo en su libro “Ciencias del comportamiento humano” (2026), lo explica mejor con el escalpelo crítico y al que deberán leer quienes quieran entender el comportamiento social, antes que los teatros de las redes sociales.
Seguramente las miradas hacia los espacios de avances tecnológicos a veces no permite ver los entramados regionales de la realidad, donde los primeros debates se centran en la reforma digital y aterriza en las instituciones públicas… donde la lentitud tecnológica aún se encuentra en etapas que gestiona información fragmentada y poco útil al ciudadano. Discutir ahora el interfaz para hacer posible la interoperabilidad de los sistemas es un debate lejano…pero habrá que hacerlo.
El problema regional y local sigue siendo el crecimiento, la efectividad institucional y la capacidad de los gobiernos para resolver problemas reales de los ciudadanos. Sumado a la opacidad publica y reparto de poderes en franco desequilibrio, aun con el cuidado de no pasar lineas rojas…
Fernando Jiménez, en Letras Libres de julio, afirma que eventualmente no es más ética lo que necesita el ciudadano. Y tiene razón, porque se deposita una moral en el ciudadano cuando no es el que decide. -Es el conocimiento, explica, -de cómo funcionan las instituciones y el Estado. De repente hay una verdad cercana en la que el poder de la decisión soberana solo podrá resolverse en decisiones de cambios de poder…
Es verdad, la clave es construir y actuar en escenarios que hagan viable y sostenible la vida y las instituciones… Pero, ¿lo estamos logrando, o son ilusiones contemporáneas…?
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