El Escorpión

La margarita de Laura: ¿Gobernar o seguir a la sombra del Tartufo?

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Hay disyuntivas en la política nacional que bordean el drama shakesperiano, pero la que hoy mantiene “deshojando una margarita” a la presidenta Laura Fernández tiene muchísimos más tintes de farsa burlesca que de verdadera tragedia patria. En las penumbras de los pasillos de Casa Presidencial en Zapote se respira un ambiente cargado de un dilema silencioso pero profundamente desgarrador: ¿asumir de una buena vez y con todas sus letras la investidura real de Presidenta de la República, o continuar ejerciendo el sumiso papel de simple sombra y marioneta de su antecesor?

🌼 El origen de un mandato prestado

Para absolutamente nadie en este país es un secreto la manera en que la mandataria logró escalar hasta el solio presidencial. La matemática política fue bastante simple y los números no mienten: ganó la silla ejecutiva agarrada con uñas y dientes de la popularidad prestada del “PresiMiente” y favorecida, de manera determinante, por una oposición que se encontraba fragmentada en mil pedazos.

De no haber sido por esa gigantesca inercia de arrastre populista y la absoluta atomización de las fuerzas contendoras que dividieron el voto ciudadano, el panorama habría sido radicalmente distinto. Sin esa tracción ajena y sin el descalabro opositor, la historia nos demuestra que nunca habría alcanzado el poder supremo.

🎭 El verdadero poder detrás del trono

El gran inconveniente para el país es que la contienda electoral concluyó hace tiempo, pero las mañas y el estilo de mando no cambiaron en lo absoluto. Hoy en día, el exPresiMiente continúa desplazándose y actuando en la escena pública como si el territorio nacional siguiera siendo su finca personal y el despacho en Zapote su propiedad privada.

Sin el menor decoro institucional, le pasa por encima a la autoridad formal de la mandataria, acapara cuanto micrófono se le atraviese y se enfrasca en ridículos constantes y pleitos callejeros que lo único que consiguen es erosionar, día tras día, la ya golpeada popularidad, la imagen pública y la gestión misma de la presidenta Fernández.

🧩 La oposición despierta y cambia el juego

Mientras tanto, en la acera de enfrente la dinámica política ha comenzado a sufrir un viraje peligroso para el oficialismo. Aquella oposición dispersa y peleada entre sí da las primeras señales reales de articulación, entendimiento y unidad.

Paralelamente, la ciudadanía y la opinión pública empiezan a exigirle cuentas claras a quien porta la banda presidencial sobre el pecho y no a quien ejerció como su padrino político en campaña. La complacencia social se agota y las excusas de la herencia o los padrinazgos ya no alcanzan para justificar los tropiezos diarios de la administración.

🥀 Deshojando la flor: el dilema moral

Es en este preciso punto donde la margarita pierde implacablemente sus pétalos, uno por uno, en medio de la duda y la duda:

¿Debo tomar de una vez por todas las riendas del poder y ejercer la Presidencia con la dignidad, firmeza y autonomía que exige el cargo constitucional, o debo seguir permitiendo que gobierne a mi costa este Tartufo —un auténtico falso devoto, un hipócrita consumado y un impostor político— a expensas de destruir mi propia gestión y mi legado histórico?

🦂 El Aguijonazo

Gobernar por poderes delegados o por mandato remoto es una ilusión tan infantil como peligrosa. Si Laura Fernández no se decide a tomar con fuerza el timón de su propio gobierno y sigue dejando que el Tartufo haga y deshaga a su antojo desde las sombras, terminará pagando completamente sola los platos rotos de un mandato desastroso que ni siquiera le perteneció. O se viste formalmente de Presidenta a partir de hoy, o la historia patria la recordará como una triste y simple espectadora de su propia administración.

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