El Escorpión

¿Potencia desarmada o vagón de carga militar?

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Parece que a algunos en Zapote y en el Ministerio de Seguridad se les olvidó leer la Constitución antes de ir a firmar papelitos a convenciones internacionales. Ahora resulta que, entre cafecito y cumbre, nos quieren meter en el «Escudo de las Américas» y en la dichosa «Doctrina Donroe» del tío Donald. ¡Qué pegue de amnesia histórica! Como bien advierte Francisco Javier Flores, la neutralidad costarricense no es un «me gusta» en Facebook; es un límite jurídico que no se negocia.

🛡️ Ni cascos, ni fusiles

Desde 1948 decidimos que nuestra única artillería sería el derecho internacional. Luis Alberto Monge lo dejó claro en el 83: somos una potencia desarmada. Pero hoy, viendo el entusiasmo con el que corren a alinearse con doctrinas de fuerza hemisférica, uno se pregunta si lo que quieren es cambiar el uniforme de la Fuerza Pública por camuflaje de combate. ¡Vea qué clase de «cooperación» la que huele a pólvora!

🏛️ El «tatequieto» de la Sala IV

A los que hoy firman declaraciones conjuntas con aires de coalición militar, habría que recordarles el Voto de la Sala Constitucional sobre la guerra en Irak. Los magistrados fueron claritos: la paz es un derecho humano y el Estado no puede andar de «ayudante» en aventuras bélicas ajenas. La Ley 9288 no es un adorno de oficina; es un blindaje que prohíbe usar nuestro suelo para fuerzas beligerantes. ¿O es que ahora la soberanía se entrega con moño en las cumbres de seguridad?

🤐 Cooperación sí, militarización no

Nadie dice que no hay que combatir al narco o al crimen organizado, pero hay una línea roja del tamaño del Poás: la cooperación debe ser civil y policial. En el momento en que nos meten en «escudos» y doctrinas de intervención, están traicionando la esencia de lo que somos. Costa Rica no necesita generales, necesita instituciones fuertes y diplomacia de altura.

EL AGUIJÓN FINAL 🦂

En fin, que entre «doctrinas» que vienen de afuera y jerarcas que se deslumbran con el brillo de las medallas extranjeras, estamos jugando con fuego en un mundo convulso. La neutralidad es nuestra brújula, no un estorbo para quedar bien con el vecino del norte. El poder pasa, pero la Constitución se queda… aunque algunos en Zapote la lean solo cuando les conviene. ¡A otro perro con ese hueso de la militarización!

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