Moiwana, Surinam
La Masacre de Moiwana (1986). Nivel de oscuridad: 6
Moiwana, una aldea cimarrona (ndyuka) en el este de Surinam. Un asentamiento pacífico rodeado de selva, donde la vida transcurría lejos de las intrigas políticas de Paramaribo, hasta que la guerra civil llamó a su puerta.
El 29 de noviembre de 1986, durante la guerra civil entre el Ejército Nacional de Surinam (liderado por Dési Bouterse) y el «Jungle Commando» (liderado por Ronnie Brunswijk), soldados del régimen entraron a la aldea buscando a Brunswijk. Al no encontrarlo, desataron una carnicería contra civiles indefensos.
Al menos 39 personas fueron asesinadas, la mayoría mujeres, ancianos y niños. Algunos fueron acribillados mientras intentaban huir, otros fueron quemados vivos dentro de sus propias chozas. La masacre provocó la huida de miles de personas hacia la Guayana Francesa, convirtiendo a Moiwana en una aldea fantasma y dejando a la comunidad ndyuka sumida en el terror y el desplazamiento.
Durante casi dos décadas, el Estado surinamés negó su responsabilidad. No fue hasta 2005 que la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Surinam por estos hechos, obligando al Estado a pedir perdón y pagar indemnizaciones.
Moiwana no es solo un punto en el mapa; es el símbolo del odio étnico y la brutalidad militar. Aunque se erigió un monumento a las víctimas, el trauma persiste: los restos de las víctimas no pudieron recibir los ritos funerarios tradicionales durante años, lo que en la cultura ndyuka significa que sus espíritus no han podido descansar.
Lo de Moiwana es la prueba de que cuando un ejército deja de proteger a su pueblo para cazar «enemigos internos», la primera víctima es siempre la inocencia. Bouterse quería atrapar a un rebelde y terminó quemando niños en sus camas.
Basado en el libro “Atlas de los destinos oscuros”
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