Casa Museo Hermanas Mirabal │ Cerca de Salcedo, Cibao, República Dominicana.
El jardín de las Mariposas. Nivel de Oscuridad: 2
A diferencia de la opulencia decadente de la Casa de Caoba, aquí todo respira una sencillez elegante y doméstica. Es la casa donde las hermanas pasaron sus últimos diez meses de vida. Al recorrer sus habitaciones, uno se topa con lo cotidiano interrumpido bruscamente: sus vestidos, sus máquinas de coser, los retratos familiares y hasta las trenzas de María Teresa, conservadas por su madre tras el asesinato. Es un recordatorio brutal de que las heroínas eran, ante todo, mujeres de carne y hueso, madres y hermanas.
El jardín de la casa es hoy un mausoleo. Bajo la sombra de los árboles descansan los restos de las tres hermanas y de su fiel compañero de lucha, Manolo Tavárez Justo. Es imposible no sentir un escalofrío al pensar que de esta misma casa salieron aquel fatídico noviembre hacia Puerto Plata, en un viaje de no retorno. El museo no solo guarda sus pertenencias, sino la indignación de un pueblo que, tras su muerte, entendió que el régimen ya no tenía límites ni decencia.
Lo que hace de este un «destino oscuro» no es la ausencia de luz, sino la profundidad de la sombra que proyectó su crimen. El asesinato de las Mirabal fue el principio del fin para Trujillo. Hoy, la casa es un recordatorio de que la resistencia no siempre se viste de uniforme; a veces se gesta entre tazas de café y planes susurrados en una cocina rural. Es un lugar de peregrinación para quienes creen que, incluso en la noche más larga de una dictadura, las mariposas pueden provocar el huracán de la libertad.
Basado en el libro “Atlas de los destinos oscuros”
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