📜 La nueva “cronología” patria según la curul oficialista
En la fauna política costarricense hay acontecimientos que producen indignación, otros que despiertan carcajadas y no pocos que causan una profunda pena ajena. Lo presenciado en el Plenario Legislativo con la diputada Kattia Calvo logró la proeza de combinar las tres sensaciones en una sola intervención.
Afirmar ante el país entero que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) se creó en 1821 con el Pacto de Concordia no es un simple patinazo de memoria; es una patada monumental a la historia nacional. Decir que la Benemérita institución nació un siglo y pico antes de que el Dr. Calderón Guardia, Monseñor Sanabria y Manuel Mora siquiera respiraran demuestra una ignorancia supina que deja helado a cualquiera. Nos salvamos de que no dijera que la CCSS fue fundada por los huetares para atender a los conquistadores españoles.
🚨 Del expediente municipal a la alta política
Pero detengámonos un momento a recordar quién es la congresista que hoy nos deleita con sus particulares “clases de historia patria”. Se trata de la mismísima exfuncionaria que fue despedida de la Municipalidad de San José, sin responsabilidad patronal y por pérdida de confianza, tras un proceso administrativo donde se acreditaron comportamientos indecorosos dentro de instalaciones municipales con personal a su cargo.
Aquel informe de Recursos Humanos dejó constancia de que, mientras ejerció funciones de supervisión en la delegación policial, prefirió dedicar el tiempo laboral a la proyección de cintas para adultos junto a oficiales subalternos, sumado a severas irregularidades con el marcaje de tarjetas para el cobro de horas extras. De supervisora despedida por mala conducta a legisladora de la República: así de generoso es nuestro sistema democrático con las ocurrencias de las papeletas electoras.
🎓 Títulos en la pared vs. cultura republicana
Nadie está pidiendo que para ocupar una curul en la Cuesta de Moras haya que poseer un doctorado en Oxford ni ser un erudito eruditísimo. No se trata de un examen de ingreso para una élite intelectual. Sin embargo, lo mínimo que se le debe exigir a quien hace las leyes del país es que conozca de dónde venimos para que tenga una remota idea de hacia dónde nos lleva.
Tampoco caigamos en el engaño de que coleccionar cartones universitarios garantiza educación o refinement de espíritu; la prueba viviente de esa falacia habita diariamente en la Casa Presidencial. Un título en la pared no quita lo ramplón ni sustituye la falta de humanidades, literatura, filosofía o arte. Un Presidente y un legislador requieren, por imperativo ético y republicano, cierto nivel de altura intelectual, compostura y cultura general. Cuando se carece de todo ello, el resultado es el espectáculo grotesco que presenciamos hoy: personas sin la menor preparación decidiendo el destino de la nación como si supieran de todo.
📌 El aguijonazo
Si quienes ocupan las curules no conocen la historia patria y confunden el Pacto de Concordia con la creación del seguro social, no nos extrañemos si mañana aprueban una ley creyendo que la Independencia de 1821 la firmó la Junta de Protección Social. Cuando la ignorancia se viste de soberbia legislativa, la verdadera comedia la termina pagando el pueblo costarricense.
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