Ricardo Sancho Chavarría

Destaco tres elementos de esta inyección de optimismo e ilusión democrática.
Primero, en la Plaza de la Democracia convivieron varios ecosistemas, sin violencia, sin insultos y lo más importante, sin miedo. Hubo discursos aislados, que dicha! y presencia de líderes pero fundamentalmente de costarricenses cuya motivación no fue partidaria pero patriótica. Por eso, ningún partido político, ni el mío ni los otros deben sacar provecho para sus objetivos.
Segundo, la gente demostró una energía real en repudio del odio institucionalizado que está cansando a los costarricenses. El insulto como arma y la desacreditación del adversario utilizada por Chaves y su séquito ya llegaron a un limite en la inteligencia del tico. Ya llegó demasiada agua al cántaro inyectada miércoles a miércoles y permanentemente por troles y serviles: fanáticos del caos, de la distracción de lo importante y de la dobles morales para defender una causa antidemocrática y anticostarricense. ¡Basta ya! dijo la plaza.
Tercero, el plantón hace un antes y un después y llena de esperanza de que todos unidos, sin egos y reflectores puede hacerse una contención de esta tendencia pseudo fascista que ya le ha causado daño a nuestra democracia y que ha bajado el nivel de la discusión política a un fondo nunca antes visto en Costa Rica.
Las plazas serán el poder que sacuda la intolerancia del Poder en los próximos meses. Como Martin Luther King dijo “el que acepta el mal sin protestar, coopera con él”, lo que queda es defender la democracia todos unidos, pacíficos y tolerantes en la plaza común de nuestra democracia.
– Presidente PLN
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