En el diccionario político del oficialismo de Pueblo Soberano, el Ministerio de la Presidencia no es la bisagra del diálogo democrático ni el puente institucional entre poderes, sino un cómodo andamio con inmunidad para pagar salarios por no hacer la tarea. Resulta verdaderamente surrealista escuchar al flamante ministro de la Presidencia y titular de Hacienda, Rodrigo Chaves, declarar sin sonrojo que no tiene la menor intención de buscar o reunirse con las bancadas de oposición porque —según su florida retórica— no ve el objetivo de «irle a llevar serenata a personas que no están en disposición de escuchar».
🎶 Serenatas sin público y cobro sin trabajo
Cualquier ciudadano común que llegue a su centro de trabajo a declarar que se niega a realizar la función principal para la cual fue contratado terminaría de patitas en la calle antes de marcar la salida. Pero en el universo paralelo de Zapote, la presidenta Laura Fernández aplaude la «lucha» de su superministro, mientras en el Congreso los jefes de fracción recuerdan con ironía que en el sector privado a Chaves lo habrían despedido por abandono de labores. Negarse a conversar con una oposición que representa 26 votos clave y a cientos de miles de costarricenses es una confesión explícita de incompetencia para el cargo.
🤡 El ministro «relleno» con inmunidad
Como bien lo señalaron diputados de la oposición, la permanencia de Chaves en un puesto que simplemente rehúsa ejercer responde a un interés evidente: mantener el fuero de inmunidad mientras el trabajo real de tender puentes legislativos recae en la jefatura de fracción de Nogui Acosta y en el viceministerio. Tener a un ministro de la Presidencia que solo acude al Congreso a reunirse con los suyos es como tener a un bombero que solo apaga incendios en su propia casa. Chaves cobra por un puesto cuyas tareas fundamentales le aburren o le quedan grandes.
💣 El arte de dinamitar los puentes
Lo trágico del asunto es que no se trata solo de vagancia política, sino de un sabotaje activo. Cada vez que el oficialismo y la oposición logran articular acuerdos en proyectos complejos —como los Eurobonos o Crucitas—, la intervención destructiva y el tono confrontativo de Chaves terminan por volar en pedazos las negociaciones que otros construyeron. En lugar de articular la política del Estado, el ministro se ha convertido en el principal obstáculo para que el propio gobierno de Laura Fernández logre las mayorías calificadas que necesita.
🎭 Soberbia de 31 votos
Creer que con 31 diputados se puede pisotear a la oposición y gobernar como si se tuviera un cheque en blanco es un error de cálculo astronómico. La soberbia oficialista olvida que para las reformas de fondo se requieren 38 votos y, sobre todo, respeto a la representación democrática. Si el ministro de la Presidencia no quiere llevar serenatas ni hablar con nadie, que tenga la hidalguía de renunciar al salario y a la curul ejecutiva, porque los costarricenses no están para pagar plazas fantasma en el gabinete.
🦂 El aguijón
Declararse en huelga de diálogo y seguir cobrando el cheque de ministro no es «llevar serenata»: es cobrar por un concierto al que nunca se presentó.
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