PISA 2025, ruta para la agenda futura… (Final)

¿Por qué mirar el futuro con las reglas del pasado…?

Caryl Alonso Jiménez

Caryl Alonso

una reciente entrevista (27.09.2026) el Doctor Andreas Schleicher, Director de las Pruebas PISA 2025 le preguntaron, ¿Qué pueden hacer los gobiernos respecto a los resultados de la prueba y qué recomendaría…? Su respuesta sutil dio a entender que la educación es una decisión estructural de Estado.

Si es estructural entonces el debate va en dirección al desarrollo y sus implicaciones económicas, sociales y políticas. El calibre de las decisiones guste o no, es de elites (poderes históricos y actuales). Ponerlo en marcha no alteraría la proyección de la acumulación para el 2050 como umbral de llegada, constituiría la ruta de futuro.

El consenso tendría como marco la transformación productiva para hacerla competitiva hacia la mundialización, y partir de aquí la clave es el modelo educativo. Definir qué mentes y talentos requiere la transformación y el tiempo para lograrlo… Implicaría reformas legislativas, participación política y reformar la administración pública, (evitar los cuentos de la modernización del Estado) para ir hacia la calidad de los servicios públicos institucionales urbanos y territoriales… y adoptar ya en definitiva la Política de prevención de la corrupción y opacidad institucional. Pero, ¿Se atreverán hacerlo…?

Hay ejemplos que pueden servir de referencia, Los Pactos de Moncloa del 25 de octubre de 1977 en España, hoy con una sólida democracia y una economía en crecimiento por encima de la UE. Y Singapur, que en 1965 el primer ministro Lee Kuan Yew, impulsó las reformas que sostienen el modelo económico más competitivo del mundo hasta hoy.

De Singapur vale destacar la contribución del post doctor Erick Menjivar, salvadoreño, dilecto amigo, quien en una extraordinaria tesis doctoral (2021), del Programa de Gestión Pública y Ciencias Empresariales de ICAP, destaca las decisiones que fueron capaces de transformar la historia de retraso social y conectar los hilos estratégicos de desarrollo. Su disección académica revela cómo se adoptaron rutas para la prosperidad a partir del primer eslabón: la educación. Hoy es una de las economías más libres y competitivas del mundo, con eficiencia institucional, y los mejores salarios del planeta.

Es entender el potencial del presente a partir de las consecuencias que provienen del pasado es sabiduría política. De nada sirve el índice de crecimiento (capacidad de productividad y competitividad), sin equidad y sin el capital social necesario y suficientemente formado, entrenado y capacitado para construir la ruta futura…

Ese debate demanda preguntarse: ¿de qué tamaño debe ser el bienestar que se quiere y qué prosperidad se aspira? Por cierto eso se llama Política fiscal, no tiene nada que ver con impuestos, define el tamaño del bienestar y cuánto contribuir para lograrlo.
Si se avanza en ese proceso, aproximando consensos, acuerdos y pactos que definan el tipo de sociedad que se busca consolidar y la ruta de futuro, y posicionamiento de país en la mundialización. Ello permitirá definir las capacidades de transformación en el campo productivo y competitividad y qué de educación se requiere.

En ese debate la Política de la Primera infancia tendría incidencia en la Política General de Desarrollo, y a todos los niveles, principalmente la educación superior para convertir la formación universitaria en la ventaja competitiva regional. Pero, ¿dispuestos hacerlo…? Sería pasar de la complejidad Institucional del Estado hacia Plan Estratégico de Desarrollo 2026-2040.

Los programas de desarrollo y ofertas electorales podrían orientar un marco hacia escenarios de transformación donde la Agenda Legislativa sea la garantía de la promesa hacia rutas de la transformación gradual en ese horizonte…

Sin más demora, en la educación Primaria Pública y Privada, incluyendo los estudios básicos (cultura general), iniciar con la incorporación de contenidos (sin distracciones presupuestarias) adicionar a las Guías Curriculares enfoques hacia el desarrollo cognitivo crítico. Estudio de las ciencias, lectura y matemáticas aplicadas a contextos de la realidad. Utilizar enfoques ya probados como la solución de problemas de la realidad comunitaria, local o nacional. Prácticas que posicionen el diálogo y el acuerdo.

Contenidos basados en la capacidad de comunicar ideas mediante el debate de textos para la solución de problemas. Incrementar el desarrollo de habilidades para relacionarse en grupos sociales, comprender críticamente el comportamiento social.

Estos contenidos ya están en marcha en países en desarrollo denominadas habilidades blandas (Robinson, 2009; Goleman, 1995), que tienen efecto en la solidez emocional y contextos complejos de cambio. Fue repetido insistentemente por Morgan Housel, en su libro, “Psicología del dinero” (2020), dice que “el comportamiento importa más que el conocimiento técnico…”, enseña a evitar mentes frágiles y manipulables.
Para la agenda económica estructural, identificar viabilidades e incorporar gradualmente a la Agenda legislativa partidaria de consenso, las reformas que avancen más allá de las líneas rojas (diques históricos), hacerlo en línea a fortalecer la productividad y competitividad buscando generar riqueza capaz de traducirse bienestar y confianza ciudadana… ¡Vaya Estado que tendríamos en marcha!

Es posible que sea pura imaginación… pero este es el momento de ver el futuro. Construir la visión del mañana sin guiones del pasado… Los resultados PISA 2025 son la oportunidad para definir la ruta hacia a la prosperidad… Podemos engañarnos y seguir igual… Será decisión es política, y el diálogo el primer eslabón. Pero, ¿Querrán realmente definir la prosperidad futura…? ¿O, seguiremos esperando…?

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