El Escorpión

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¿Lealtad patria o culto a la personalidad?

Lo de Puntarenas este miércoles no fue un Consejo de Gobierno, fue un sermón de despedida con advertencias bíblicas incluidas. Dice el presidente Rodrigo Chaves —que ya está a pocos días de entregarle el «zangoloteo» del poder a Laura Fernández— que entre los futuros diputados «no puede haber ningún Judas». ¡Pucha! Comparar la lealtad política con la fidelidad apostólica es elevar la disciplina partidaria a un nivel casi religioso. Huir de la disidencia llamándola traición no es democracia, es un intento de amarrar conciencias antes de salir por la puerta de Zapote. ¡Cajita blanca para los que creen que pensar diferente es venderse por treinta monedas de plata! 🦂🙏💰

Lágrimas en el Puerto

Pero lo que más chima es el espectáculo de las emociones desbordadas en media conferencia de prensa. ¡Qué descaro! Ver a doña Pilar Cisneros rompiendo en llanto ante los elogios del mandatario podrá ser muy «emotivo» para algunos, pero para otros es el resumen de una gestión que se movió más por los sentimientos y los afectos personales que por la técnica y el respeto institucional. El «yo también la amo» presidencial suena muy bonito en los micrófonos, pero el país no se gobierna con cariñitos, sino con resultados. ¡Pucha, qué fe más asquerosa cuando el sentimentalismo se usa para tapar las deudas que quedan pendientes con el desarrollo del país! 🦂😭🚢

Reformas al gusto del «Gallo»

Y para terminar de embarrar el perol, el presidente —que se autodenomina un «viejo gallo que va de salida»— lanza el reto de reformar hasta la Constitución Política. ¡Pucha! Pide a los que vienen que trabajen «con, para y por doña Laura», como si el Estado fuera una finca privada y no una República de poderes divididos. Se ríe el mandatario del sistema actual, pidiendo cerrar filas como si la crítica fuera un pecado mortal. Lo que necesitamos son diputados que piensen a conciencia, no soldados que obedezcan órdenes sin cuestionar, por más «gallos» que se sientan sus jefes. 🦂🐓📜

El aguijón

El periodo de Chaves cierra con un broche de nostalgia y advertencias: diputados advertidos de no ser «Judas» y jerarcas llamados a la obediencia absoluta. Mientras el mandatario se despide entre aplausos en Puntarenas, el país se queda con la duda de si lo que viene es una continuación del bienestar o simplemente más de lo mismo bajo otra figura. ¡Cajita blanca para los que celebran la lealtad por encima de la independencia! Al final, el proyecto político que intentan consolidar a punta de lágrimas y consignas es el resumen perfecto de un gobierno que prefirió el culto antes que el quórum. ¡Pucha, qué final más dramático para un teatro que nos costó cuatro años de zangoloteo! 🦂🏛️💥

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