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🦂 ¿La culpa es de la ley o del desorden en casa?

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🏛️ La amnesia selectiva de Zapote con el marchamo

Doña Laura Fernández salió a los medios muy oronda a repartir culpas por la caída en la recaudación tributaria. Según la receta oficial, el bache fiscal no es responsabilidad de la administración, sino de la rebaja del marchamo y de las reformas aprobadas por “la Asamblea anterior”, apuntando con dedo flamígero hacia las bancadas del PLN y el Frente Amplio.

Sin embargo, a la jerarca se le olvidó un detallito elemental que destruye por completo su narrativa: la ley 10.390 se aprobó por unanimidad, con los votos de los propios diputados oficialistas incluidos. Si la medida representaba un error fatal para las finanzas públicas, lo firmaron, aplaudieron y respaldaron entre todos desde Zapote hasta Cuesta de Moras. Buscar chivos expiatorios en la oposición cuando el timón lo llevan ellos es, como mínimo, una muestra de ceguera política conveniente.

🚗 El portillo abierto desde el propio Ministerio de Hacienda

Pero hay una realidad todavía más incómoda que la administración prefiere ignorar olímpicamente. Quien de verdad metió la mano en la recaudación del impuesto a los vehículos no fue ninguna ley opositora, sino su propio Ministerio de Hacienda. Bajo la gestión de Nogui Acosta —hoy flamante diputado del PPSO—, se derogaron en setiembre de 2024 los decretos que fijaban valores mínimos para los carros importados.

¿El resultado de esa genialidad técnica? Un vehículo de lujo tasado en $195.000 entrando al país declarado en ridículos $7.367, al menos 30.000 automotores subvaluados circulando campantes y una evasión estimada en ¢20.000 millones que el fisco prefirió engavetar e ignorar. El boquete no vino de la Asamblea; se abrió desde las entrañas del propio Ejecutivo.

💻 El verdadero agujero negro: La plataforma Tribu-CR

Mientras la jerarca culpa al marchamo, la verdad técnica sale a flote por otro costado mucho más costoso. El propio Ministerio de Hacienda —en su versión técnica, no en la política— reveló el tamaño real del desangre: su flamante y fallida plataforma digital, Tribu-CR, comenzó a aplicar de oficio saldos a favor masivos a los contribuyentes.

Solamente en un trimestre, esa pifia tecnológica le costó al fisco la friolera de ¢234.826 millones. Estamos hablando de casi tres veces lo que supuestamente “perdió” el marchamo según las propias advertencias de la Contraloría, entidad que además aclaró que esa cifra de pérdida se calculó contra una proyección presupuestaria inflada artificialmente, no contra una recaudación real que, para colmo de males, en 2025 subió y no bajó.

🎯 El aguijón final

Entonces, doña Laura: ¿por qué insistir en culpar a una ley que votaron todos y que ni siquiera hizo caer la recaudación real, en vez de rendir cuentas sobre la plataforma informática que su propio Ministerio admite que se les cayó a pedazos, o sobre el diputado de su bancada que le abrió la puerta dorada a la evasión de vehículos de lujo?

Cuestionamos: ¿Es verdaderamente más fácil inventar enemigos políticos afuera que atreverse a revisar el desastre que tienen armado en casa?

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