Vivir la realidad de ilusiones…

¿O cuestionarla con mediciones y soluciones…? A propósito del Programa Estado de la Nación de Costa Rica

Caryl Alonso Jiménez

Caryl Alonso

Siemore se reconoció que la evidencia es el argumento que sostiene la verdad, y que en términos prospectivos puede convertirse, cuando se acepta y entiende… que las crisis y colisiones tienen solución.

Ese es justamente la función del Programa Estado de la Nación (PEN), que bajo el auspicio del Consejo Nacional de Rectores de Costa Rica (CONARE), y la Defensoría de los habitantes, iniciaron hace treinta y un años en 1996, con el apoyo en aquel entonces, del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Hoy, con una extensa trayectoria se publican mediciones cualitativas y cuantitativas de manera científica ediciones de los Informes del Estado de la Nación para Costa Rica, y el Estado de la Región para Centroamérica, Panamá y República Dominicana, que resultan ser los Informes de mayor crédito, respeto y confianza en el hemisferio.

Es incontestable, son Informes que disponen de la más extensa base de datos y sobre todo, calidad de análisis realizada por científicos sociales, quienes bajo el ojo crítico y objetivo, abordan escenarios y panoramas de la realidad y sus implicaciones con magistral ciencia y las convierten en herramientas para la toma de decisiones. No cabe duda, se confirma que la ciencia no resiste suposiciones ni retoricas, el PEN es objetividad.

Contar con insumos técnico científicos que superan el entorno mediático y visualizan aquellas colisiones o escenarios viables, que combinan factores del entorno para trayectorias políticas, que pueden convertirse, si se saben articular correctamente, en enfoques sustantivos inclusive para la construcción de ofertas electorales.

Es innegable, hoy resulta absolutamente útil por la complejidad e incertidumbre regional, entender las causas y efectos contemporáneos. Los Informes contribuyen y son de utilidad para grupos y cámaras empresariales, dado que recibir e identificar aquellos escenarios que puedan gestar crisis sociales o ambientales, fuera por supuesto, de estrategas sobre el comportamiento de la geopolítica y efectos de tasas de interés de la FED en bolsas de valores, pero que es seguro que el PEN, les agrega maneras de entender la región y las oportunidades.

Igualmente, para decisores políticos que en afanes del posicionamiento e imagen puedan reinterpretar programas y agendas gubernamentales. Y quienes, a veces de forma laxa, encuentran en el marketing político la facilidad para acercar respuestas maquilladas con la envoltura de la seducción… Pero, razonablemente pueden encontrarlo sin el artilugio retorico, aquellas respuestas estructurales capaces de orientar velocidades, intensidades e intencionalidades de un proyecto y eso lo tiene el PEN.

Los líderes sociales, quienes sustentados bajo largos y extensos rezagos sociales históricos, cargados de inequidad y exclusión, pueden encontrar en los Informes del PEN, puntos de encuentro para agendas de viabilidad política entre el problema y el interés público. Los Informes son puntos de partida para largos trayectos.

En esa línea, los Centros de pensamiento, que aunque afanados en la agenda de interés que soportan sus espacios de análisis, suman con el Informe miradas críticas a temas de coyuntura y sus efectos… que sin distraer sus vocaciones, reafirman SUS escenarios.

No cabe duda, los Informes constituyen la herramienta que traza bajo la confrontación del escalpelo crítico, la revelación de fallas estructurales que pueden reconstruirse desde instrumentos como las Políticas Públicas o Planificaciones de Desarrollo, pueden inclusive convertirse en instrumentos temporales como el Plan de Metas y Prioridades Presidenciales.

Es verdad que la lucidez en describir el entorno de la región puede tener repentinos actos de sabiduría en publicaciones, diálogos y debates dispersos sobre la realidad… pero nada tiene que ver con la evidencia del comportamiento de los índices de la realidad social de la región como lo hace el PEN.

Pocas veces documentos de ese calibre reúne de forma objetiva y estructurada, visiones cuya lectura aborda contextos con sentido pedagógico, que puede iluminar trayectorias que son capaces de describir escenarios factibles para el futuro.

Cada capítulo, confronta diagnósticos críticos de la realidad y representa el primer retrato en positivo para un Programa de Políticas Públicas. Los informes revelan con números las fallas estructurales pero resulta que al leerlo en positivo define la ruta para extrapolarlos a contextos donde las decisiones y las voluntades políticas, pueden cambiar los destinos de las naciones de este hemisferio.

Vale recordad que la virtud de la ciencia a diferencia de la creencia, es que una reconoce la falla en la comprobación y dispone de la epistemología para alcanzar la verdad… la creencia no, solo dispone del tamaño de la emoción y sumisión.

Hoy día en el campo de la estrategia es la habilidad de adelantar escenarios, en los que se anticipen las amenazas de colisión en la trayectoria del vector decisional; sino, en las ventanas de oportunidad que hagan de las Arcanas, la ruta para un destino seguro… los Informes tienen esa virtud de iluminar. Pero habrá que cuidarse de la venta de ilusiones empaquetadas de estrategias futuristas, como bien lo revela Naím y Toro en su libro “Charlatanes” (2026).

Vaya nuestro reconocimiento, saludo y respeto de la región para la presidencia, director, investigadores y colaboradores del PEN, no lo duden, su iluminación nunca cae en tierra fértil para el pensamiento y la acción presente y nuevas generaciones…

Los Informes del Estado de la región (2024), y la Nación (2025), son el retrato del paisaje geográfico y social, en el que la evidencia de la realidad traza rutas para las siguientes décadas del siglo XXI… Entonces, ¿Qué falta para el diálogo y decidir qué región queremos…? Suponer no es lo mismo que hacer… Pero, ¿Quién y cómo hacerlo…?

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