¿Una lección de gobernanza contemporánea? La aspiración de consenso siempre será la virtud de la razón…
Caryl Alonso Jiménez

49 años después para políticos, elites, dirigentes y líderes sociales, académicos, resultan reveladores por las decisiones eminentemente políticas frente a la crisis de la dictadura franquista y que encontró en el acuerdo una salida…
Resulta extraordinariamente sorprendente la hazaña de sus elites y poderes reales del antiguo régimen para pactar sus marcos (franjas históricas de poder) y abrir un nuevo escenario que, sin perder el control de sus lineas rojas, abrió las puertas desde tres grandes ángulos que hasta hoy sostienen los principios de las democracias contemporáneas: estabilidad macroeconómica, participación y alternabilidad en el poder (democracia y Estado de derecho), y políticas fiscales para sostener el tamaño y aspiración del bienestar.
Seguramente la historia contemporánea de España 49 años después pueda parecernos distante por su geografía y por los acontecimientos del siglo XXI, donde destacan otras colisiones e incertidumbres que marcan una nueva etapa global.
Pero, ¿Cómo entender los Pactos de la Moncloa y qué alcances reales tiene en el pensamiento y la aspiración para la solución de crisis y transformaciones en Latinoamérica? Entre otras, y lo que provoca mayor fascinación es la decisión de un modelo de acuerdo que, implicó que, sin perder ni comprometer espacios que pusieran en riesgo poderes históricos, encontraron la salida a partir de lo que hoy entendemos como gobernanza…
Pero, ¿Cómo entender hoy la gobernanza, más allá de la retórica del festival de terminologías que ambientan las modas de la narrativa y discursos que dispersan todo hasta hacerlo confusamente inentendible…?
La lección de gobernanza del 25 de octubre de 1977 estaba centrada en primera instancia en detener a toda costa la polarización, violencia y confrontación que hacía cada vez más profunda e insostenible la crisis política y económica de España. La urgencia no era simplemente acomodar instituciones al gusto del recetario del poder… No, se trataba de construir la España para los españoles de cara al futuro de Europa.
Es verdad que para entonces Europa estaba entrando en las etapas finales de la Guerra Fría y se consolidaba un escenario de defensa a partir del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Y por otro lado, las tendencias hacia la democracia europea urgían un nuevo escenario de España para hacerla parte de las políticas Comunitarias que dieran paso a un nuevo desarrollo económico productivo con una sociedad que alcanzará mejores condiciones de bienestar, y ello solamente se podía lograr con instituciones capaces y creíbles para sostener las bases de la democracia y monarquía Constitucional.
El momento fue crucial y abrió las puertas a procesos que, inclusive con aventuras del rompimiento del orden Constitucional como la del Coronel Tejero que irrumpió en los Congreso de los Diputados en 1981, y que solo la valentía de la Monarquía Constitucional y madurez de sus elites económicas y militares, pudo salvar la democracia que la historia documenta.
Hombres históricos con el gigantesco compromiso de nación pudieron defender esos procesos, como el Presidente Adolfo Suarez, que sostuvo la libertad política como el derecho incuestionable a la alternabilidad del poder, tal como lo relata Denis Jeambar y e Yves Roucaute en su libro, “El elogio de la traición” (2008).
Los Pactos de la Moncloa fueron la lección de gobernanza que dejaba de lado las rupturas violentas y daba paso a las transiciones pactadas… donde la inclusión extendió las responsabilidades a todos los sectores de la sociedad. Fue justamente encontrar la denominada Política del Consenso para reconstruir las fracturas sociales mediante instituciones legítimas que superarán la polarización.
Vale destacar que la Escuela de la Transición Democrática, con autores como Guillermo O’donell, Philipee Schmitter, Samuel Huntington, reconocen que los Pactos de la Moncloa como el paradigma de la transición que redujo la incertidumbre y garantizó acuerdos mutuos.
La enseñanza 49 años después fue la capacidad e pactar el futuro. Pero, ¿Cómo alcanzar escenarios hacia Pactos de largo alcance como España, con democracia estable y una vigorosa economía? De lo que estamos seguros es que todo consenso es una decisión política capaz de ver más lejos en el horizonte… ¿Pero sabemos qué futuro que queremos…? Allí es donde funciona la gobernanza, pactar ruta, velocidad y llegada…
Alguna vez Víctor Frankl (1905-1997) dijo que, “Los hombres ilustres siempre recomienzan y eso los convierte en admirables e imitables”. Justo es allí donde la perspectiva de nación en momentos de crisis toma sentido… Pactar el Acuerdo es la opción de gobernanza hacia la ruta futura… Más allá del imaginario, ¡el tiempo es ahora…!
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