¿País verde: hipocresía o doble moral?

Desde La Mina

Mauricio Castro

Mauricio Castro Salazar
mauricio.castro@costarricense.cr

Hace unos días se celebró la Semana del Ambiente, que estuvo empañada por el asesinato de Jairo Mora, ese joven héroe que el país deberá recordar por siempre. En mi casa en La Mina, en Santa Ana, durante esa semana leí y oí muchas cosas relacionadas con la hipocresía de este país respecto a lo verde. Y solo me pregunto: ¿hipocresía o doble moral?”

Recordemos que hipocresía proviene del latín  y del griego y significa «actuar», «fingir». Y me encontré por ahí que  la doble moral “…es un criterio aplicado cuando a un individuo o institución se le acusa de ejercer una doble norma en el tratamiento dado a diferentes grupos de personas, es decir, que injustamente permiten más libertad de conducta a un sujeto que a otro…” 

“Existe una distinción sutil entre la doble moral y la hipocresía. Esta última implica la aceptación de un solo criterio moral, pero su incumplimiento sistemático en la práctica”.

Un papá que le dice a su hijo que tenga varias novias y que se vaya de fiesta, pero a su hija no la deja por el que dirán es un papá doble moral. El papá que predica contra el guaro y las drogas y se hecha los tapis y los puros con sus amigos, es un hipócrita.

Leyendo las dos definiciones, yo pienso que el país (o sea sus habitantes, nosotros) tiene doble moral y es hipócrita y no solo en el campo ambiental —alguna vez nos comentó don Carlos Monge Alfaro que era parte de nuestra genética— y con algunos ejemplos espero mostrarlo:

• Criticamos con fuerza por la radio y la tele, se participa en manifestaciones, escribimos artículos y canciones, y descuartizamos en las redes sociales todo lo que tenga que ver con la explotación petrolera (y hasta con la producción de combustibles…), pero no nos importa que todo lo que yo no quiero para mi país si se dé en la explotación petrolera venezolana, mexicana, beliceña, nigeriana, trinitaria o gringa y seguimos usando el carro con solo una persona o si acaso dos como si nada. No queremos petróleo pero se consume y se desperdicia….¿doble moral o hipocresía?

• Hablamos y gritamos contra la contaminación y la basura, pero en la casa no reciclamos, no nos importa comprar botellas desechables o latas de cerveza, las pizzas las pedimos a domicilio con toda la cantidad de cartón que traen… participamos en carreras y conciertos y no nos importa cómo quedan las calles después… ¿doble moral o hipocresía?

• Nos oponemos a las represas hidroeléctricas pero no nos importa que el país queme combustibles fósiles y la casa u oficina la mantenemos siempre como un portal, con todas las luces, teles y computadoras encendidas. No apagamos las luces ni por j… ¿doble moral o hipocresía?

• Denunciamos la corta de árboles, pero la casa la queremos con vigas de madera expuestas y con las mejores puertas y pisos de madera del mercado… o señalamos a los que cortan árboles pero en nuestra casa, lote o finca no pedimos permiso para cortar los árboles que consideramos que nos estorban…¿doble moral o hipocresía?

• Denunciamos la contaminación en las piñeras y bananales, pero olvidamos los cafetales y las fincas ganaderas —¿por qué son nuestros vecinos o parientes?— y de los agroquímicos que ponemos en el jardín de la casa para matar hormigas y otros bichos o para abonar… ¿doble moral o hipocresía?

• No queremos minería de oro a cielo abierto pero sí anillos, aretes, pulseras y cadenas de oro, y no recordamos que en otros países para obtener el oro que se requiere para esos anillos se necesita excavar el equivalente a casi un contenedor de esos de 12 metros que vemos por las carreteras… ¿doble moral o hipocresía?

• No queremos turismo sexual en el país pero en hoteles, restaurantes y bares pulula el negocio sexual a la vista y paciencia de “Raimundo y todo el mundo”. Mientras vendamos no importa de donde venga la plata pareciera ser la máxima… ¿doble moral o hipocresía?

• Nos quejamos de la corrupción pero no declaramos a Tributación Directa lo que ganamos, y si somos trabajadores independientes le mentimos a la Caja y declaramos solo el salario mínimo. ¿doble moral o hipocresía?

Y a pesar de todos esos ejemplos tenemos el descaro de gritar Urbe et Orbi “el engaño” que Costa Rica está haciendo. Muchos y muchas se comportan como los empleados y empleadas de algunas tiendas, restaurantes, de agencias de carros o de bancos que les dicen a los clientes “…esto no es tan bueno como dicen…”

¿Qué hacer?

Por supuesto que corregir lo malo, ayudar a corregir lo malo y sobre todo predicar con el ejemplo.

¿Y mientras tanto se corrigen las cosas, qué hacemos?

¿Denunciar al mundo “el engaño” que hacemos los ticos y las ticas para que no nos sigan comprando ni piñas, ni bananos, ni café, ni carne, ni flores, ni artesanías, ni cacao, ni bolas de béisbol, ni pantalones, ni equipos médicos, ni chips de computadoras, no se hagan más inversiones aquí, y no sigan viniendo turistas?

Pues pareciera que muchos y muchas quieren eso y se les olvida que Costa Rica se mantiene gracias “al engaño” que dicen que se hace…

No hay que callar lo malo que se ve, pero tan poco hacer denuncia a mansalva al extremo que sea peor el remedio que la enfermedad.

No nos callemos, hablemos pero al mismo tiempo arrollémonos las mangas y hagamos este país verde de verdad.

No es labor solo del Gobierno. Es de todos y todas.

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