La seriedad de la política en broma y con fisga
William Hayden Quintero

El despotismo es una forma de gobierno en la que una autoridad ejerce un poder absoluto de manera arbitraria sin estar limitado por leyes ni instituciones. Se caracteriza por el abuso de la autoridad o poder en el trato con los demás. Fue una forma de gobierno de reyes absolutos, déspotas, emperadores.
Montesquieu publicó en 1748 el “Espíritu de las Leyes”, a él no le importaba quien llevase las riendas de un gobierno, lo crucial era la existencia de una Constitución que protegiera contra el despotismo, lo cual podría conseguirse con la separación de los poderes gubernamentales. Decía que el despotismo es la mayor amenaza a la libertad de los ciudadanos y que tanto las monarquías como las repúblicas corrían el riesgo de caer en él, al menos que una Constitución lo evitase. En el centro de esta afirmación estaba la división del Estado en tres categorías bien diferenciadas. El Ejecutivo, responsable de la administración y cumplimiento de las leyes, el Legislativo responsable de aprobar, rechazar y enmendar las leyes y el Judicial responsable de interpretar y aplicar las leyes. Esta distinción entre las diferentes ramas del poder conocida como la “triada política”, no era nueva, los griegos y romanos de la Antigüedad ya habían reconocido una división similar.
La innovación de Montesquieu consistió en mantener cuerpos separados para ejercitar esos poderes, esto originaría un equilibrio y garantizaría un gobierno estable, con un mínimo de riesgo de caída en el despotismo. La separación de poderes aseguraba que ningún cuerpo administrativo llegase a ser todopoderosos, ya que cada uno de ellos podría frenar cualquier abuso de poder por parte de los otros. Su teoría tuvo mucha influencia después de la Revolución Francesa y fue el modelo de la Nueva República en Francia y fue adoptada especialmente en los Estados Unidos donde fue una de las piedras angulares de su Constitución de 1789, y en el siglo siguiente las democracias por todo el mundo adoptaron, por lo general, alguna forma de sistema tripartito en sus constituciones. En Costa Rica adoptamos esta forma de gobierno que quedó consagrada en nuestra Constitución de 1949 que introduce en el Titulo IX el Poder Legislativo, en el Titulo X el Poder Ejecutivo y en el Título XI del Poder Judicial.
Desde 1949 hasta el 2022, durante 73 años y con 18 presidentes así nos gobernamos hasta que llegó el 8 de mayo del 2022 con Rodrigo Chaves, quien comenzó a cuestionar esta forma de gobierno y con sus ansias despóticas empezó a fraguar como unir esos tres poderes en uno solo, ejercidos por él como el jefe Supremo. Comenzó dirigiendo el Poder Ejecutivo que alcanzó en buena lid elegido democráticamente como presidente de la República. Después con su Partido Pueblo Soberano (PPSO) quiso apoderarse del Poder Legislativo pretendiendo conseguir en las elecciones del 2026 por lo menos 40 diputados que le garantizaran la mayoría absoluta (38 diputados) para hacer lo que le dé la gana, que por dicha solo consiguió 31, y desde el inicio de su gobierno comenzó con una campaña de desprestigio del Poder Judicial. El 23 de abril de este año Chaves ante miembros del Foro Mi País, brazo político de la Federación Alianza Evangélica Costarricense (FAEC) se comprometió a que el oficialismo tomaría control del Poder Judicial, tal como ya lo hizo con el Ejecutivo y el Legislativo. Dijo: “lo importante es que el pueblo de Costa Rica haya recuperado esos dos poderes de la República, el Legislativo y el Ejecutivo. Obviamente nos falta el Poder Judicial, y ante ustedes, y ante la presencia permanente de nuestro Señor, juro que yo daré el esfuerzo que pueda, y que doña Laura me deje, para también recuperar ese poder de la República” (La Nación)
Laura su heredera va por lo mismo. El lunes marcó la cancha, llevó su propia bola, para iniciar su juego de marcha al despotismo auspiciado por su Super ministro o Segundón, según se quiera ver. Convocó a una reunión al Poder Judicial encabezado por el “criminal y bruto” de Orlando Aguirre presidente de la Corte, (en palabras de Chaves) y don Orlando sale en las fotos muy asustado, como si hubiese visto a la Segua. Los trataron como delincuentes, los despojaron de sus celulares, les escanearon el cuerpo hasta en las partes íntimas a ver si llevaban armas o drogas. La mandataria como dueña, según ella, del Poder Judicial los regaño, les dijo lo que quería decirles, suspender garantías individuales, insinuó que se suspendiera la persecución política (en su decir) por las causas penales que enfrentan diputados y miembros del gabinete chavista, apoderarse del Poder Judicial nombrando magistrados, propietarios y suplentes, afines al chavismo. Don Orlando callaba asustado, solo Patricia Solano presidenta de la Sala III se cabreó y no aguantó el atropello y le salió respondona a la presidenta en la materia presupuestaria y en la supuesta persecución política. El fiscal Carlos Diaz aprovechó para bajarle el piso a Rodrigo Chaves, saludándolo como “señor ministro”. ¿Cómo hace Rodrigo para tragarse su orgullo y ego en el papel de segundón?
Laura el martes convocó a las cuatro fracciones legislativas de oposición. de una en una, no al Bloque de Oposición, por aquello de que divida y vencerás. Igual trato, sin celulares y manoseados. Llegaron a Zapote bañaditos y agradecidos porque la presidenta y su sombra les están dando pelota. Como perritos moviendo la colita cuando les dan el huesito. En la reunión con la fracción de Liberación, el Segundón casi gritando se refirió de “manera impresentable” sobre la Caja, el Colegio de médicos y su cuerpo de especialistas. Esto motivo el repudio de la diputada Janice Sandi quien se salió de la reunión y sus 16 compañeros se quedaron con las orejas agachadas aguantando los regaños. Como anécdota de esta reunión, José María Villalta notó el lapsus del ministro Chaves quien se refería a Laura Fernández, como señora ministra, ¿fue lapsus o fue a propósito?
Volvimos a las conferencias de prensa. Cambios: un Jaguar por una marioneta, el circo sigue igual con distintos payasos. La Laura es Chaves con faldas, lenguaje chabacano, pachuco de ataque permanente. Recetando cremita de Rosas para los chimados. La malacrianza ya nos está pasando la factura con Panamá me Tombe, me tombe, Uepa Je.
– Economista jubilado


