El “calendario” de la desmesura
Resulta que ahora, en la Costa Rica del “desvarío presidencial”, las leyes de la República se pueden reescribir con un simple decreto y un par de gritos en una perorata. Aclaremos los nublados del día: no se ocupa ser un doctor en Derecho Penal para entender que un reglamento no puede brincarse la jerarquía de la ley, por más que se anuncie con gesticulaciones de teatro barato. 🎭🏛️
Lo que eriza la piel —y lo que este Escorpión no puede dejar pasar— es ver cómo la presidenta Laura Fernández intenta vender un “mamarracho” jurídico como si fuera la solución definitiva a la criminalidad. Pretender que un plumazo desde Zapote puede obligar a los jueces a contar los días de una forma distinta es, por decir lo menos, un insulto a los dos gramos de neuronas que todavía nos quedan a los ciudadanos.
🛡️ ¿División de poderes o guion de dictadura?
Es fascinante ver cómo, en la misma frase, se proclama respeto a la división de poderes y se amenaza con “impedir que los jueces reduzcan penas caprichosamente”. ¿En qué cabeza cabe que el Ejecutivo tiene autoridad sobre el Poder Judicial? Esa confusión de roles es digna de una codictadora nicaragüense, no de una funcionaria en una democracia que se precie de serlo. 🇳🇮🚫
Llamar a eso “estrategia de seguridad” es como decir que un incendio se apaga soplándole con fuerza. Es populismo de ultratumba, una demagogia delirante que ignora lo más básico: los temas de penas y años carcelarios son propiedad exclusiva de la ley, no del humor con que amanezcan en Casa Presidencial.
✍️ La fase del delirio
Parece que en Zapote han pasado de la mentira irresponsable a la alucinación pura. Repetir frases sobre la institucionalidad mientras se intenta dinamitarla es como cantar el estribillo de una canción sin entender la letra. Estamos ante un gobierno que parece haber cortado los cables con la realidad, viviendo en una burbuja donde el autoritarismo se disfraza de “mano dura”.
¿Es ignorancia o es mala fe? Posiblemente ambas, mezcladas en un cóctel de ínfulas que nublan cualquier rastro de sensatez. El peligro no es solo el disparate jurídico en sí, sino lo que revela: una mentalidad que ve en el control total el único camino, aunque para ello deba pisotear la Constitución.
🦂 El Aguijón
¿Puede un decreto presidencial estirar el tiempo o amarrar las manos de un juez? Solo en el país de las maravillas de Laura Fernández. Pero cuidado, porque cuando el delirio se vuelve política de Estado, la estabilidad del país es la que termina tras las rejas de la improvisación. ¡Zas! 🦂🧊🏃♂️



