馃 La guerra fr铆a de Puntarenas

馃毄 El “bautismo anticomunista” del arroz con pollo
Si usted pensaba que en Puntarenas presenciamos un bochornoso espect谩culo de barra brava alimentada con transporte privado y cajitas de arroz con pollo en vaso, est谩 profundamente equivocado. Seg煤n la deslumbrante revelaci贸n de la diputada oficialista del Partido Pueblo Soberano (PPSO), Cindy Murillo, lo que ocurri贸 en la Casa de la Cultura no fue un zafarrancho orquestado: fue la heroica gesta de la provincia que “demostr贸 no negociar con el comunismo”.
A partir de ahora, la teor铆a pol铆tica costarricense debe reescribirse. Gritarle insultos a una legisladora, chiflarle de boca tapada o ahogar el uso de la palabra de la oposici贸n ya no es matonismo de grader铆a ni violar el Reglamento del Congreso: es un sagrado acto de resistencia patri贸tica contra las hordas marxistas-leninistas que amenazan con expropiar las peladoras de camar贸n en el Puerto.
馃敭 El “matrimonio rojo” y la paranoia del cl贸set
Anonadado queda uno al escuchar a una “madre de la patria” argumentar con absoluta frescura que la oposici贸n sufri贸 un “berrinche” porque los absorbi贸 la “izquierda radical”. Para la mente del PPSO, todo aquel que no aplauda en trance el paso de la presidenta Laura Fern谩ndez es autom谩ticamente un agente de La Habana o de Caracas, infiltrado en el Plenario con la maquiav茅lica misi贸n de imponer el comunismo a punta de cinturones verdes y pantalones blancos.
Seg煤n la legisladora, los abucheos y el acoso verbal no eran m谩s que “la siembra y la cosecha” de los gobiernos del pasado. Bajo esta fina doctrina de reciprocidad democr谩tica, la turba del gobierno tiene pleno derecho a la violencia verbal porque, seg煤n ella, en el plant贸n de afuera los manifestantes opositores se dedicaron a “brincar”. Aparentemente, en el c贸digo penal del oficialismo, brincar en la calle equivale a un acto de agresi贸n armada contra el r茅gimen.
馃幁 El cari帽o popular en formato de matonismo
Llamar “cari帽o y respaldo de Puntarenas” a un grupo de agitadores que no dejaron hablar ni a las propias mujeres de la oposici贸n es un ejercicio de cinismo de antolog铆a. Resulta enteramente conmovedor ver c贸mo el PPSO disfraza el matonismo de Estado de “libertad de expresi贸n”. Si la gente del gobierno grita e interrumpe, es “Puntarenas expresando su voz”; pero si la oposici贸n reclama el cumplimiento de la ley, es un “berrinche comunista”.
La narrativa oficialista ha llegado a un punto de delirio donde ya no necesitan presentar proyectos de ley ni dar explicaciones sobre la gesti贸n p煤blica. Les basta con desempolvar el discurso macartista de los a帽os cincuenta para justificar cualquier atropello. Si el pa铆s no camina o las sesiones terminan en circo, la culpa no es de la incapacidad gobernante: es del fantasma de Karl Marx que vaga por los pasillos de la Asamblea.
馃 El Aguij贸n del Escorpi贸n
Dice la diputada Murillo que “Puntarenas no hace pacto con los comunistas”. Lo que se le olvid贸 aclarar es que el 煤nico “pacto” que se firm贸 en esa sesi贸n solemne fue el del PPSO con la mala educaci贸n, financiado con buseta, abucheo orquestado y arroz con pollo en vaso. Como dec铆a un amigo m铆o: se han hecho tan a la extrema derecha, que ahora ven comunista a cualquiera. Si para esta “madre de la patria” el matonismo de barra es democracia, que alguien le avise que la Guerra Fr铆a termin贸 hace tres d茅cadas… pero parece que el bus del PPSO apenas va llegando a la estaci贸n.
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