👢🎭 Las botas de hule de la mentira
Hay imágenes que se quedan grabadas en la retina no por su grandeza, sino por el tamaño de su descaro. El bicho tiene muy fresca en la memoria la puesta en escena de Rodrigo Chaves hace poquito menos de cuatro años en su gira a Crucitas: las botas de hule bien puestas, los pantalones embarrialados para la foto de portada y aquel abrazo ensayado a una señora humilde de la zona. ¡Qué despliegue de actuación! En aquel momento, un torrente de promesas y ofrecimientos endulzó los oídos de una población golpeada por el olvido histórico. Los vecinos, de buen corazón, quisieron creer que la abulia de los gobiernos anteriores al fin se había terminado. Qué crueldad.
🎭 El teatro de los que fingen que les importa
Visto en retrospectiva, hay que reconocerle algo a los inquilinos anteriores de Zapote: ni Laura Chinchilla, ni Luis Guillermo Solís, ni Carlos Alvarado se dignaron a poner un pie en Crucitas. No les importaba, es verdad, pero al menos tuvieron el detalle de ser sinceramente indiferentes; no cometieron la cochinada de hacerle creer a la gente humilde que sí les interesaba su destino.
Chaves, en esto como en tantas otras cosas, demostró ser el peor de todos. Montó un teatro bufonesco, una opereta barata para la gradería digital, con el único fin de sembrar ilusiones y cosechar los likes del momento. Cuatro años después, el barro se secó, las botas de hule volvieron al clóset de los disfraces y lo único que quedó en Crucitas fue un tendal de mentiras, promesas rotas y coligalleros haciendo loco.
🎒 ¿Qué lleva Laura en la mochila?
Ahora, en este tramo del 2026, la pelota está en la cancha de la heredera del discurso, Laura Fernández. ¿Qué llevará en su mochila para la zona norte? ¿Otro saco de promesas vacías? ¿Más ofrecimientos de pasarela para calmar los ánimos?
Al bicho le late que el verdadero interés de la señora Fernández no es el bienestar de esos costarricenses olvidados, sino ver de qué forma adorna el regalo para la transnacional de sus amores. Pareciera que la consigna actual es regodearse pensando cómo devastar la riquísima naturaleza de la región, entregando el sacrificio verde y, de paso, regalando el oro en bandeja de plata a los grandes intereses extranjeros a los que tanto defiende. El libreto sigue siendo el mismo: el pueblo pone las ilusiones y los de arriba se reparten el botín.
🦂 El Aguijón
Al final, la mentira es como el barro de Crucitas: se pega fácil a las botas de los demagogos para la foto, pero cuando se seca, se desborona sola y deja al descubierto la cochinada que querían tapar. ¡Zas!
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